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Tía María, Conga, Tambo Grande, etc.

El Perú necesita líderes para enfrentar con eficiencia a los comunistas disfrazados de ecologistas.

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Tía María, Conga, Tambo Grande, etc.

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“El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”.


Esa frasecita la he escuchado desde niño, y a estas alturas me da igual si fue Raimondi o Humbolt quien la acuñó, pero cualquiera de ellos se quedó corto. Así como los árabes tienen en el petróleo a “la bendición de Alá”, nosotros tenemos múltiples bendiciones: nuestro mar es riquísimo no solo en anchoveta sino en casi todas las especies; somos uno de los 15 países con más agua en el mundo, nuestra frontera agrícola —costera y amazónica— es inconmensurable (solo Piura tiene más tierras cultivables que todo Chile) y en las cumbres y quebradas de nuestros Andes los incas cultivaron ¡cientos de variedades de papa! 


Y no queda ahí. Tenemos una selva prácticamente virgen en desarrollo forestal y transformación para la industria del mueble que ya quisiera tener Japón, nuestro cacao no lo tienen los suizos y la calidad de nuestro café no podrían ni soñarla los italianos. Ojo: y eso que no he mencionado el turismo siquiera. Ese sería un artículo aparte,


Entonces, ¿por qué estamos jodidos o frenados económicamente?


Creo firmemente que nos hallamos frente a un problema de decisión política. En buen romance: el Perú necesita líderes con coraje y visión de futuro para enfrentar con eficiencia a los comunistas disfrazados de ecologistas que no solo son antimineros, sino que están contra la inversión. Si seguimos poniéndole a la cobardía la máscara del prostituido diálogo, nunca saldremos del subdesarrollo económico y mental.


Este gobierno —o, mejor dicho, el que viene— debe fortalecer REALMENTE a los ministerios de Energía y Minas, de Transportes y Comunicaciones, del Interior, de Defensa y del Ambiente, y luego de cumplir con todos los requisitos, permisos de ley —muy simplificados— y estudios de impacto ambiental, estos deben CONSTRUIR YA cada obra imprescindible para nuestro desarrollo.


Para ello, debemos usar el mecanismo constitucional de DECLARATORIA DE EMERGENCIA, sacar a la FUERZAS ARMADAS de los cuarteles para que tomen el territorio peruano y, de la mano del Ministerio Público y Poder Judicial, meter preso a cuanto peruano viole la ley y ataque a un policía o civil. ¡Hagamos nuevas cárceles, si es necesario!


El mensaje debe ser claro: sin nuevas minas, carreteras, hidroeléctricas, carreteras, puentes, puertos, aeropuertos y vías ferrocarrileras, el Perú se detendrá. Tía María, Conga y Tambo Grande constituyen solamente el punto de partida para nuestro desarrollo en el siglo XXI.



Cerrar las puertas de la capital no es la solución

Las oportunidades deberían llegar a todos los pueblos.

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Las oportunidades deberían llegar a todos los pueblos.
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Cerrar las puertas de la capital no es la solución

Las oportunidades deberían llegar a todos los pueblos.

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A estas alturas ya todos conocemos cuál es la historia detrás de Cantagallo, de su población shipiba y del protagonismo de esta a razón de uno y dos proyectos de inversión pública. Ya hemos visto los contratos, adendas, fideicomisos, nuevas negociaciones, promesas, ilusiones rotas, mientras la pelota se pasea de un lado a otro para librar/impartir culpa. Y hasta ahora no entienden qué se debe hacer cuando la leche está derramada. Se trata de un tema de responsabilidad que de todas formas se verá, pero lo que necesitamos son acciones y propuestas para atacar directamente el problema.

No podemos perder el tiempo en clasificar a la gente con palabras que no existen. Es imposible no reconocer que Lima es una ciudad  multicultural. Por lo menos, yo he visto y he vivido aquí con varias culturas personificadas en gente maravillosa, luchadora; en queridos amigos que han venido de distintas partes del país. ¿Saben para qué? Para aportar.

Entonces: ¿quiénes son los shipibos-conibos y qué hacen aquí? Simple: son seres humanos como tú, como yo y como todos, que vinieron en busca de oportunidades.

Ojo: sí es reprochable apropiarse de lo ajeno, pero por defender los conceptos de propiedad, posesión, prescripción, etc. no se puede caer en juegos discriminatorios y racistas. La verdad es que tenemos una constante migración: no por un simple placer, sino porque venir a la capital responde a la búsqueda de oportunidades que no se encuentran en los pueblos originarios.

Tenemos a un Estado que no es capaz de estar presente en todo el territorio. No llega a todos los pueblos. Y lo digo con base en realidad, pues he viajado y escuchado aquellos agudos pedidos de supervivencia de quienes están olvidados en los Andes y en la selva.

Entiendan: la solución no está en cerrar las puertas de la capital, sino en convertirnos en un Estado que deje el escritorio para ir a conocer su realidad. Solo a partir de ello se podrá generar oportunidades que lleguen a todos los pueblos.