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¡Yo soy impune y que viva el Perú!

¿Será muy peruano eso de no asumir responsabilidades?

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¡Yo soy impune y que viva el Perú!

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¿Será muy peruano eso de no asumir culpas? Es impresionante pero nadie, absolutamente ninguno de los investigados, reconoce una milésima de responsabilidad. Su discurso parece inspirado en el siniestro personaje que fue ministro de Ilustración y Propaganda del Tercer Reich, quien decía: “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá” (Joseph Goebbels).

Los protagonistas de este negro capítulo —que recién comienza porque el Big Bang será a partir del 1 de junio— se podrían haber ganado la vida como escritores de ciencia ficción debido a su imaginación y creatividad envidiable. Desafortunadamente, decidieron incursionar en la vida política nacional y ser guionistas de varias historias de horror que a algunos escandalizan, y a otros empodera para tomar la misma senda del mal.

Nadine Heredia: desde que las agendas fueron puestas a descubierto en el  2015, se dedicó a negar y a mentir, con sonrisa congelada y aparente porte de triunfadora. “Todas las semanas mi defensa tiene que enfrentar mentiras como éstas: fotocopias falsas, correos y documentos fraguados o construidos”. Ha corrido mucha agua bajo el puente y hoy, casi dos años más tarde, sigue circulando oronda por las calles de la ciudad, desempleada —porque resultaba una vergüenza que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación le siguiera guardando un empleo para el que no está calificada ni merece— luego de más de cinco meses y con un número de delitos que ha crecido en forma exponencial desde que se difundieron los audios de Madre Mía, esos que para ella son un “refrito” y una cortina de humo promovida por el aprismo.

Insiste con vehemencia en la responsabilidad de Alan García Pérez en la interceptación de las comunicaciones, ignorando que era parte de una investigación y había orden judicial para ello.

Ollanta Humala: es el criminal que nos gobernó del 2011 al 2016 y cuyos audios me generan la mayor repugnancia.

AG es simplemente AG: Se puede especular con el nombre y apellido, pero es mejor aún no aseverarlo porque sus simpatizantes están muy sensibles.

Toledo: asegura ser inocente de los cargos que le imputa la Fiscalía. Rechazó haber recibido dinero de Odebrecht, a pesar de las evidencias. La "ruta de su dinero" es clarísima. Invocó prescripción que, en momentos de lucidez, afortunadamente fue denegada por el Poder Judicial

¿Qué tienen en común estos cuatro personajes? Que todos proclaman su inocencia a los cuatro vientos pero no hacen ningún esfuerzo para acelerar las investigaciones y demostrarla. Confían en el copioso incremento de involucrados (cada visita a la Comisión Lava Jato revela nuevos nombres, sin perjuicio del viaje del Fiscal a Brasil) y apuestan a las mentiras y a la demora como mejor mecanismo de defensa y de aparente control. Como señala Juan Jose Garrido en una columna reciente, “el Ecosistema a favor de la impunidad es robusto”. Es que efectivamente está diseñado para tener muchas puertas falsas y darle blindaje a los  culpables más evidentes. 

Dicen que las crisis pueden generar oportunidades: te dejas aplastar por el problema o lo enfrentas y le das solución. ¿Cómo estamos reaccionando como sociedad ante esta crisis moral? ¿Hemos adoptado una actitud de sincero repudio o solo somos ácidos críticos en la medida que no nos afecte?

Hay eventos como la reciente fuga a Estados Unidos del sospechoso de haber causado la muerte de tres personas que se desplazaban en motocicleta en la Costa Verde (luego de intentar que un tercero se atribuya la responsabilidad) que me generan absoluta irritación. La corrupción en todas sus formas está a la vuelta de la esquina. No necesariamente tienes que pertenecer a la clase política; basta saber que en el Perú la impunidad es un bien transable.


Hey, "reserva moral", ¿ahora a quién me vas a recomendar?

Promoviste a Toledo, a Ollanta y etc. Habría que ser bien pánfilo para hacerte caso de nuevo.

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Promoviste a Toledo, a Ollanta y etc. Habría que ser bien pánfilo para hacerte caso de nuevo.

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Recuerdo que un examigo, líder caviar que luego se reveló bastante despreciable, en 2011 me condenó por votar viciado. "Ollanta es la única alternativa; si vicias tu voto le das chance a la escoria corrupta", decía para callarme. Hoy, frente la ciega defensa de tinterillos(as) cada vez más débiles y ante a los elocuentes silencios de quienes, en otras ocasiones, al mínimo pretexto se han lanzado a despedazar honras de personas que solo cometen el "pecado" inenarrable de pensar diferente, solo puedo constatar que la necedad y la soberbia tan propias del fanatismo no han disminuido ni un poquito.

Alejandro Toledo tiene orden de prisión preventiva y Marcelo Odebrecht acaba de ratificar lo dicho por Jorge Barata (esto es, que le entregaron tres milloncitos de dólares a la expareja presidencial). ¿Qué ha sido, entonces, de aquellos "líderes de opinión" que se batían por Ollanta en televisión, radio e inspiradas columnas, en una cruzada épica por "impedir el retorno de la corrupción"? ¿Me avisan, por favor, dónde puedo leer el mea culpa de aquel politólogo gringo que en su momento declaró "De Humala tenemos dudas, pero de Keiko tenemos pruebas"? ¿Ya se pronunciaron los colectivos que organizaban marchas para respaldar y promover directamente las candidaturas de esas joyitas?

¿Nada? Claaaaaro: qué atrevimiento pensar en cuestionarlos. ¡Cuestionarlos a ellos, quienes desde el Olimpo de su decencia y autodenominados "la reserva moral del país" son los únicos "irreprochables" e "inimputables"!

Tampoco sorprende que sigan teniendo espacio en medios. Total, ejercen su derecho a expresarse como todos (aunque a ellos les cueste concederle la misma facultad a quienes no comulgan con sus ideas) y conservan su público (endogámico, por supuesto). Pero, realmente, quien les hizo caso dos veces habría de ser bien pánfilo para hacerles caso de nuevo.


¡El huracán Marcelo!

Ola de escalofríos enfría bufetes de abogados, oficinas contables y despachos insospechados, al ver las detenciones y allanamientos vinculados a Odebrecht.

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Ola de escalofríos enfría bufetes de abogados, oficinas contables y despachos insospechados, al ver las detenciones y allanamientos vinculados a Odebrecht.
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¡El huracán Marcelo!

Ola de escalofríos enfría bufetes de abogados, oficinas contables y despachos insospechados, al ver las detenciones y allanamientos vinculados a Odebrecht.

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Se agita la turbulencia política a la luz de las nuevas revelaciones sobe la gran corrupción y los de a pie, de salto en salto, ya hemos desarrollado cierto expertise para ir calibrando montos, verdades y mentiras. Ese expertise, por ejemplo, dice a las claras que el gran corruptor Marcelo Odebrecht y la siniestra ex pareja presidencial dicen la verdad cuando afirman que los tres millones entregados fueron en todo caso aporte para la campaña.

Por orden del presidente Lula y debido a la cercanía ideológica, habría dicho Odebrecht en respuesta al fiscal Hamilton, quien se lo iba fumando pregunta tras pregunta. Atención. Tenemos a Odebrecht respondiendo en la misma línea que don Isaac o para tal caso argumentando en el mismo tono que Duberlí, presidente del PJ que ya una vez sorprendió expresándose como abogado de Nadine.

Pero cómo puede el hombre de la calle estar ahora seguro de que Marcelo, Nadine y Ollanta dicen la verdad. Simple. De pronto nos enteramos que el exgobernador regional del Cusco, Acurio para más inri, va preso porque Odebrecht le pagó tres millones de dólares por la concesión de la vía de evitamiento del Cusco. Si en la escala corruptora de Odebrecht la vía de evitamiento del Cusco suponía una coima de tres palos verdes, es evidente que los tres millones de dólares entregados por Odebrecht a Ollanta y Nadine no pueden haber sido por una obra de envergadura mayor como el Gasoducto del sur.

No hay manera. Y si aplicamos este renovado expertise para medir índices de corrupción, debemos considerar los veinte millones de dólares entregados por el mismo Odebrecht a Alejandro Toledo por la Interoceánica. Si miramos cifras, esa obra valía algo equivalente al Gasoducto del Sur, de manera que lo que Odebrecht y los Humala callan debe ir por esa ruta. Es evidente que el gran Marcelo solamente hablará sobre la que ya no puede negar.

Pero igual echa en campo a operadores y vuelve a levantarse la marea. Y un espasmo de escalofríos ha recorrido bufetes de abogados, oficinas contables y despachos insospechados al ver las detenciones. No es para menos: se ha intervenido un estudio de abogados vinculado a Odebrecht y esos papeles hablarán en siete lenguas.

Y el ciudadano de a pie ya no sabe qué pensar al enterarse de que uno de los socios de dicho estudio es el abogado que defendía al presidente Pedro Pablo, obligado a responder por sus actos de ministro cuando Toledo recibió el dinero y el circo empezó a moverse al ritmo de Odebrecht.