Menu

Resultado de busqueda

El búmeran: "Alacrón"

Irónicamente, la parodia se convirtió en viral gracias al parodiado.

LEER MÁS
Irónicamente, la parodia se convirtió en viral gracias al parodiado.
LEER MÁS

El búmeran: "Alacrón"

Irónicamente, la parodia se convirtió en viral gracias al parodiado.

LEER MÁS

¿Cómo una reacción que pretende bloquear una acción determinada termina siendo un búmeran? Hace unos días, Carlos Álvarez nos presentó una imitación ("Alacrón") del cuestionado contralor Edgar Alarcón; una caracterización en en la línea del típico humor blanco que suele practicar el conocido cómico nacional.

Como recordamos, el contralor está acusado —entre otros temas— de participar en la compra venta de cientos de lujosos vehículos mientras era un alto funcionario público, actividad expresamente prohibida por la ley. La imitación, por su parte, no contenía nada diferente a lo que siempre se ha hecho con innumerables personajes de la política nacional, y mucho menos proyectaba algo insultante u ofensivo que merezca rechazo. Simplemente, se trataba de una humorada más de las muchas que vemos a diario aquí y en todo el mundo de personajes públicos.

Pero, ¿qué hizo Alarcón para el efecto? Resulta que el contralor, en vez de reírse o ignorar el sketch, no tuvo mejor idea que enviar indignadísimo una desafortunada y ridícula carta notarial para intentar bloquear la parodia. ¿Y qué ocurrió, entonces? ¡Pues todo lo contrario! La caracterización se hizo viral, la opinión pública enfocó su atención en Álvarez y el humorista hasta se dio el lujo de invitar al funcionario público a su programa, no sin antes pedirle un "carrito" de regalo.