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Candidaturas presidenciales: al fondo hay sitio

Lanzamientos empiezan a cocinarse para todos los gustos y "las tablas" no podían estar ausentes.

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Candidaturas presidenciales: al fondo hay sitio

Lanzamientos empiezan a cocinarse para todos los gustos y "las tablas" no podían estar ausentes.

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Qué bien le haría al Perú tener una actriz como presidenta de la república; una luchadora social, una mujer comprometida y que sabe cómo late el corazón de su pueblo.

Qué bien le haría al Perú una mujer que ha hecho carrera, que ha triunfado y que es profeta en su tierra, a quien su pueblo reconoce y adora. Una mujer que no ha robado y no sabe robar; una mujer con sensibilidad que repudia la violencia contra la mujeres y que no ha olvidado las esterilizaciones forzadas del fujimorismo.

Qué bien le haría al Perú una mujer instruida, con conocimiento y decencia. 

Ya sabemos que a abogados, militares e ingenieros no les ha costado mucho destruir al país. Es hora de buscar otros profesionales. Es hora de una mujer proba, de trabajo, de alguien que sepa cuánto cuesta conseguir un sol.

Es hora de decir sin miedo: ¡MÓNICA SÁNCHEZ PRESIDENTA!


Meryl versus Trump

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

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"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".
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Meryl versus Trump

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

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¿Qué pasa cuando una celebridad, en este caso una legendaria y muy querida actriz, utiliza un evento netamente artístico a nivel mundial para dar un mensaje político? Pues que solo se hablará de su discurso, pasando a segundo plano todo lo demás. Y si este mensaje es uno políticamente correcto contra un personaje intemperante, muy controvertido y de extrema derecha, pues la faena le resultará absolutamente redonda.

La multipremiada Meryl Streep hizo suya la noche de los premios Golden Globe criticando —sin nombrarlo— al electo presidente norteamericano Donald Trump. Este le respondió, fiel a su estilo, con la delicadeza de un elefante en un cristalería: vía un torpe tuit describió a Streep como "sobrevalorada" (sic), magnificando la situación y demostrando muy poca tolerancia a la crítica a pocos días de asumir el cargo.

A estas alturas Trump ya debería saber cuánto lo quieren en Hollywood, cuna del más rancio progresismo (exceptuando al buen Clint Eastwood) y, por tanto, debería  evitar caer en la provocación de sus ilustres representantes. Al parecer, eso es pedirle mucho al magnate convertido en el hombre más poderoso del planeta. Esa incontinencia verbal que tienen algunos políticos por declarar y responder a diestra y siniestra y sin filtros —hoy magnificada por esa arma de doble filo que es el Twitter— los hace que olviden ese famoso refrán que dice que uno es "dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".