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Tres abusos de cada día (¿alguien se escandaliza?)

¡Peajes, estacionamientos y multas!

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Tres abusos de cada día (¿alguien se escandaliza?)

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1. ¿Los peajes son un gran negocio?

No solo eso. Nadie sabe cuánto se recauda al día, en qué se invierte el dinero recabado, cuánto se gasta al mes por el servicio brindado, si es que existe una “doble facturación” en las casetas, si la plata es utilizada en otra cosa. Para colmo, contiguas a una caseta de peaje vemos calles o avenidas laterales en pésimo estado a propósito, muchas de ellas literalmente abandonadas siempre en complicidad con el peaje. Y las entradas directas cercanas al peaje suelen estar obstruidas.

¿Por qué se hace eso? ¿Quién lo ordena? ¿Por qué se hace con premeditación y alevosía?

El problema no es solo el peaje, sino la complicidad de los municipios. Las administraciones cambian cada cuatro años, pero esa política de favorecimiento a la empresa privada encargada de administrar el peaje continúa. Y este abuso sucede a la vista de todo el mundo y no pasa nada. ¿No debería regularse esto?

2. ¿Las playas de estacionamiento son el otro gran negocio?

Hoy en día hay playas de estacionamiento que cobran hasta 20 soles por hora. Repito: 20 soles. Y no pasa nada.

Increíblemente, en los alrededores de estas playas los municipios se han encargado de cerrar cualquier acceso para estacionar sin costo. Una ciudad ordenada debe tener espacios regulados para estacionar, pero aquí lo que ha habido es la implementación de un negocio privado de estacionamientos. Salir a tomar un café, ir al cine, salir de compras, etc. puede terminar costando más por aparcar  que por la actividad misma. Y esto sucede a la vista de todo el mundo y no pasa nada. ¿No debería regularse esto?

3. ¿Las multas metropolitanas son también un gran negocio?

Es impresionante la cantidad de dinero que se recaba a través de multas de tránsito o de intervenciones vehiculares, siempre desde una lógica punitiva mal entendida: se trata de una política sancionadora mercantilista que crea en las familias afectadas caos, frustración, desesperanza, chantajes, coimas y pobreza familiar.

Hablo de conductores particulares, no de servicios de transporte. Y es que el municipio cobra por intervención, por grúa, por internamiento, por custodia, multa adicional porque no se informó de un cambio de domicilio, también por depósito del vehículo, por entrega del automóvil, y además por concepto de intereses... ¡como si fuera banco! Cabe preguntarse: ¿Qué se hace con esa plata? ¿Dónde va? ¿Cómo es administrada? ¿Qué instituciones la usufructúan?

Hay sanciones administrativas (con moras e intereses) que para una familia pueden llegar a costar el equivalente a cinco o seis meses de colegio de uno de sus hijos. Cuando, en realidad, debiera tratarse de una acción municipal educativa que conduzca al cambio, al aprendizaje, al desarrollo de una responsabilidad no asumida, no a un asalto municipal. Y este abuso sucede a la vista de todo el mundo y no pasa nada.

Por supuesto, en esta lista existe un largo etcétera: temas que necesitan regulación YA.


¿No hay justicia en el Perú?

El país vigila y espera que caigan todos los responsables del peor momento de la república.

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¿No hay justicia en el Perú?

El país vigila y espera que caigan todos los responsables del peor momento de la república.

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A pesar de la valiente y documentada investigación de Pedro Salinas y de los testimonios de las víctimas, el Ministerio Público acaba de archivar la investigación contra Luis Fernando Figari, fundador de Sodalicio y acusado de presuntos abusos sexuales. Esto ha generado la indignación nacional; más aún cuando se sabe que la congregación cristiana sigue teniendo acceso a menores de edad en los colegios de su propiedad.

En simultáneo, el contralor ha denunciado ante el Congreso que no se da un trabajo coordinado de las instituciones encargadas de investigar el caso Lava Jato.

El drama nacional es la ineficacia de la justicia y la percepción de que ella no existe en nuestro país. Edgar Alarcón recoge este estado de ánimo colectivo ante un Poder Judicial y un Ministerio Público que ceden a presiones, dilatan investigaciones y prolongan la definición de las sanciones durante muchos años. Por ello recomendó al Congreso crear una fiscalía ad hoc que se ocupe en forma exclusiva de las compañías brasileñas, así como una sala penal única que consolide toda la investigación. Ha precisado que hay 1200 procesos sin sentencia desde hace ocho años.

También pidió al Congreso normas para que la Contraloría tenga la capacidad de levantar el secreto bancario, tributario y de las comunicaciones sin solicitarlo a un juez. Si no hay trabajo coordinado y cada institución del sistema se dispara por su cuenta, el resultado es esta ausencia de respuestas rápidas que en la percepción general es simple incapacidad e indolencia. Algo que lamentablemente alcanza hasta el actual gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

La dimensión del escándalo es proporcional a la desconfianza en los líderes e instituciones que deberían poder conducir el país en uno de sus momentos más difíciles y que no están cumpliendo. Estamos en el primer tiempo de un largo partido, pero la indignación colectiva crece y el temor de que no estemos a la altura se extiende.

El presidente Kuczynski tenía la confianza pero la va perdiendo por su indefinición ante el escándalo brasileño proyectado en el Perú. Muy grave que un gobierno tan joven sea afectado en su legitimidad. Y que las sospechas y temores ronden a la persona que constitucionalmente personifica a la nación, que pueda ser incluido en el espectáculo de desfilar por fiscalías y comisiones del Congreso para dar su testimonio personal es terrible. El sensacionalismo es otro flagelo que acecha.

La excesiva lentitud en los responsables de la investigación es una señal ambivalente. Podría ser de respeto al debido proceso y de tranquilidad de conciencia, como pretenden algunos, o de lenidad para comprar tiempo y gestionar la impunidad, como temen los más. Ya debería, por ejemplo, haberse declarado la nulidad de los contratos lesivos y haberse tomado medidas para recuperar parte de lo perdido. Los actos jurídicos de las empresas brasileñas no pueden surtir efectos legales, están viciados en su origen por la corrupción que deberá ser probada con la mayor celeridad y honestidad posibles.

El país vigila y espera que caigan todos los responsables del peor momento de la República generado por una gran red criminal internacional que supo aprovechar debilidades personales e institucionales. Que podamos superarlo es ahora el gran desafío nacional.


Saludable reculada

¿Y dónde estuvo Keiko cuando a los fujimoristas presentes en el Consejo Directivo les llegó la orden de votar por no investigar los abusos del Sodalicio?

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Saludable reculada

¿Y dónde estuvo Keiko cuando a los fujimoristas presentes en el Consejo Directivo les llegó la orden de votar por no investigar los abusos del Sodalicio?

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Hay circunstancias de la vida política en las que un tema parte aguas, muestra a cada quien en su real dimensión y hasta tiene la virtud, por sus repercusiones, de darnos información valiosa sobe cómo funcionan las cosas al anterior de la inmensa bancada fujimorista.

Es el caso de la penosa historia de abuso sexual vinculada a Sodalicio, cuyo examen en el Congreso había sido súbitamente desestimado por el Consejo Directivo con la anuencia de los representantes del fujimorismo. Al margen del tema de fondo, que aparentemente si será investigado por el Congreso, las reacciones fueron diversas. ¿Cómo no se va a condenar el hecho de darle la espalda a las víctimas del abuso?

Pero resultaba desconcertante ver la actitud monolítica con la que los mandamases fujimoristas viraban su posición. Era descorazonador porque si bien muchas veces se ha criticado la falta de unidad de ciertas bancadas, el súbito giro encubridor tenía todo el aroma de un arreglo más. Y si ya el corazón duele por el abuso no castigado, el alma se lastima más todavía en este tipo de situaciones en las que los que tienen poder optan por la tapadera.

En esa circunstancia las expresiones de Kenji compartiendo la náusea que esa decisión despertaba deviene en histórica. La reculada de la dirigencia fujimorista, que optó por revertir la decisión, puede considerarse oportuna porque la indignación y desolación que generaba ver a la bancada fujimorista dándole la espalda a las víctimas del Sodalicio iba en aumento.

El abuso del Sodalicio pasará por el Congreso y muy al margen del desenlace tenemos dos conclusiones claras. Hay temas en lo que no se puede sostener componenda alguna. Al mismo tiempo el futuro de los políticos en esta agua movidas depende de la capacidad de sintonizar a tiempo con la disonancia y rectificar.

Hay otras conclusiones menos claras pero ya perfiladas. Apuntan a los mecanismos que operan al interior de la bancada fujimorista. Ahora mismo no está claro si hubo o no acuerdo de bancada y los voceros característicos sufren para explicar primero el giro encubridor y luego la reculada.

Lo curioso es que en la resolución del conflicto interno se opta por fortalecer el liderazgo de Keiko Fujimori, por cuyo encargo se rectifica la decisión anterior. ¿Y dónde estuvo Keiko cuando a los fujimoristas presentes en el Consejo Directivo les llegó la orden de votar por no investigar los abusos? ¿Otra persona movió las teclas?