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Flash: ¡Qué pena, Fujimori absuelto!

¿Editorialización chicha de la noticia es la nueva tendencia en el mundo de las comunicaciones?

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Flash: ¡Qué pena, Fujimori absuelto!

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Alberto Fujimori ha sido absuelto por unanimidad en el caso "diarios chicha" por la Sala Permanente de la Corte Suprema presidida por el juez Javier Villa Stein. Me entero de la noticia a través de una presentadora en un canal noticioso de cable. Para dar una aproximación del caso a los televidentes, la conductora entrevista al exprocurador Ronald Gamarra quien —aparte de ser enemigo jurado de Alberto Fujimori, al tenor de todas sus intervenciones públicas— no tiene ninguna vela en ese juicio pues no ha participado del proceso.

¿No pudieron hablar con el fiscal del caso, por ejemplo? El señor Gamarra incide en el argumento que ha sido desbaratado en la Suprema de que, en su calidad de comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el expresidente tenía que haber sabido y, por lo tanto, dispuesto el desvío de más de 100 millones de soles de las Fuerzas Armadas al SIN que jefaturaba tras las sombras Vladimiro Montesinos, con el fin de comprar la línea editorial de varios medios de comunicación para favorecer la re-reelección de Fujimori. 

La presentadora de televisión parece entrar entonces en un amigable coloquio con amagues de indignación con el procurador Gamarra a raíz del fallo. Y así, el enemigo de Fujimori pasea sus intervenciones al aire diciendo que como el único que se benefició del hecho imputable fue Fujimori, entonces esa el la prueba de que el culpable es él. 

¿Alguna prueba? Ninguna, pero el exprocurador antifujimorista se expande: ¡es evidente!

La presentadora, sin embargo, duda tímidamente y pregunta: "Pero si la absolución ha sido unánime, ¿cómo se explica eso? ¿Cómo que los cinco jueces lo hayan absuelto y no solo Villa Stein?"

Y el exprocurador, muy suelto de huesos, dice lo indecible. Algo así como que Villa Stein vendría a ser una suerte de prestidigitador, de hipnotista, de mago que ha logrado llevar de las narices a sus pares para que TODOS ellos firmen la absolución del "chino". 

Muy bien, muchas gracias; aplausos para el exprocurador Gamarra. 

Percibimos que tanto la presentadora como su invitado están claramente en contra de la sentencia absolutoria y entonces viene la tarea amarga de presentar al malo de la película: el abogado del absuelto Fujimori, Paco Castillo (puaj, es que hay que "equilibrar" la noticia).

Doctor Castillo, ¿diga usted cómo es verdad que Alberto Fujimori fue el único beneficiario de la compra editorial de los diarios chicha? What? ¿La presentadora se convirtió en procuradora con los argumentos de Gamarra? Doctor Castillo, ¿diga usted cómo es posible que Fujimori no haya sabido nada si él era el comandante supremo de las Fuerzas Armadas?

Are you kiddin' me? ¿O sea que, por ejemplo, Clara Elvira Ospina tendría que saber en qué andan los negocios de todos sus subordinados en Canal N?

Doctor Castillo, ¿o sea que Alberto Fujimori era un inepto? Ya entendimos que no lo quiere, señorita. Pero ese no es el punto: es decir, ¿todos tenemos que compartir como televidentes las opiniones de la presentadora de noticias?

¿O es que su canal tiene un determinado sesgo político y no nos hemos enterado? ¿Es una suerte de Fox News invertido? ¡Es lo menos que puede pensarse si damos crédito a cómo presentan y adornan la noticia algunos de sus periodistas!

Y dicen que a la gente le gusta ese formato... ¿diga, usted?


Vírgenes de cabaret

¡Hipócritas! Antes de la debacle, los más grandes detractores de Fujimori fueron, precisamente sus antiguos compañeros de ruta. Y hoy aparecen en la nómina de las empresas brasileñas corruptas.

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¡Hipócritas! Antes de la debacle, los más grandes detractores de Fujimori fueron, precisamente sus antiguos compañeros de ruta. Y hoy aparecen en la nómina de las empresas brasileñas corruptas.
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Vírgenes de cabaret

¡Hipócritas! Antes de la debacle, los más grandes detractores de Fujimori fueron, precisamente sus antiguos compañeros de ruta. Y hoy aparecen en la nómina de las empresas brasileñas corruptas.

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Celebré a la distancia la caída del fujimorismo y todo lo que ello implicaba. En una lluviosa Manchester (Reino Unido), un 15 de setiembre de 2000, vi el primer “vladivideo” Kouri-Montesinos a través de la BBC. Hacia el fin de semana, el presidente renunciaba y convocaba a elecciones. El zenit de la felicidad fue cuando dijo “me voy a la APEC en Brunei y ya regreso” y terminó pidiendo asilo en Japón.

Este “Chino” resultó bien criollo y no tuvo el sentido de honor de sus ancestros, el sepuko y/o harakiri, para limpiar su nombre y el de su familia.

No saben cómo celebré las fiestas de fin de año. Se hacía realidad lo que por mucho tiempo un pequeño grupo de personas venía denunciando y nadie quería escuchar o ver.

Fue en 1992 que Caretas descubrió quién era el asesor del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), con antecedentes de traición a la patria y relación con narcotraficantes nacionales/extranjeros. Ningún otro medio periodístico se preguntó quién era el personaje. Los pocos que lo hicieron, tuvieron una curiosidad de corto plazo. Todos se nublaban con: “Chino… chino, chino, chino”, un bailecito cojudo y ya; no había otro.

Desde el comienzo me sorprendía que quienes habían sido “compañeros de ruta” en diversos ámbitos, como “tecnócratas” (en especial las reguladoras donde, para colmo, los jefes de la institución dupleteaban como jefes de empresas dedicadas a la asesoría económico- financiera, que ¡oh sorpresa! ganaban todas las asesorías importantes o las jugosas licitaciones para sus clientes); abogados de nota y sus estudios que habían participado de la “reforma del Poder Judicial” o dado sus sesudas “opiniones legales” para cualquier privatización a la carta; periodistas que habían alabado “el salto a la modernidad” que había significado esta década maravillosa o habían sido partícipes de sendos viajes (externos/internos) del presidente sin mostrar enojo alguno; empresarios que habían multiplicado su fortuna por el “buen ambiente para hacer negocios” (entiéndase, pasar por las oficinas del SIN); “conspicuos miembros de la sociedad” que habían trastocado su fe ciega por Mario Vargas Llosa y sin ningún rubor pasaron a ser los más grandes defensores del Chino y “esa gente” (¡que le quiten el pasaporte a Mario que es un enemigo del Perú! ¡Que no regrese!); y un largo etcétera... eran los mayores detractores de Alberto Fujimori y de su régimen luego de la debacle.

Muy valientes y conchudos para patear a quien los favoreció.

Mientras más te rasgues las vestiduras con actuación digna de Hollywood— podrás pasar piola. Se perdonan tus “faltas” (no calificaban como pecado), tu cercanía y provecho del poder. Nadie te acusará. Los que pasaron por el paredón de la vergüenza, por la cacería de brujas y/o purgaron cárcel por sus acciones (o supuestas acciones) fueron aquellos fieles al Chino a pesar de todo. Y lo son hasta hoy en día.

El tiempo descubre la verdadera faz de las personas. Héctor Chumpitaz fue preso por recibir dinero de la misma fuente que las “chicas poderosas” dedicadas a la reforma del Estado, pero ellas nunca pisaron un presidio (¿racismo? ¿Nuestra clase no va presa?). Los empleados tecnocráticos salieron limpios (“son técnicos, pues”) para engrosar las planillas de las empresas que se beneficiaron de sus decisiones. Los estudios de abogados de cualquier tendencia ideológica ni se ruborizaron; los abogados más activos estaban alineados con los organismos de derechos humanos y fueron punta de lanza, junto a los procuradores anticorrupción, para destruir “al régimen más corrupto y asesino de nuestra historia”. Los periodistas y sus casas editoriales se reciclaron sin hacer penitencia. A puro “periodicazo” acusador disimulaban su pasado y hacían caja con cada “destape”.

Nada que hacer. Hay que desterrar todo vestigio del fujimorismo para que esto... ¡“nunca más se repita”!

No me asombra que los mismos personajes que fueron felpudinis aprovechados de Alberto Fujimori, pero que lo humillaron luego de su caída, ahora aparezcan en la nómina de las empresas brasileras corruptas. Y no solo corruptas, también asesinas (ver caso Áncash, donde matan a dos autoridades regionales porque no querían firmar contratos millonarios por obras).    

La juventud sabe de oídas o por una “historia oficial” lo que fue el fujimorismo. Repiten mantras como monos guiados por la “reserva moral” del país. Hoy se deben sentir traicionados y sin ganas de marchar. El huracán brasilero les ha hecho abrir los ojos súbitamente: nada ha cambiado desde la caída del odiado Chino. Se ha robado y matado como siempre. ¿Y ahora?

Los que humillaron a los fujimoristas en su momento fueron unos grandes hipócritas; esperaron su momento para hacer exactamente lo mismo: sacar su tajada sin empacho alguno.

Somos tan torpes como sociedad que tratamos de encontrar vírgenes en un cabaret. Lo único que me queda claro es que hasta las putas tienen más dignidad.


¡Empezó el baile!

Desde los vladivideos no se vivía revelaciones semejantes: cuidado con repetir los errores de 2001 y con politizar la lucha anticorrupción.

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Desde los vladivideos no se vivía revelaciones semejantes: cuidado con repetir los errores de 2001 y con politizar la lucha anticorrupción.
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¡Empezó el baile!

Desde los vladivideos no se vivía revelaciones semejantes: cuidado con repetir los errores de 2001 y con politizar la lucha anticorrupción.

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La piel del recuerdo se eriza al evocar esa otra gran gesta anticorrupción iniciada en 2001 contra el fujimorismo. No repetir los mismos errores: esa debería ser la consigna camaradas de pueblo, llajtamasicuna, esa debería ser.

Nadie puede ni debe ir a la cárcel por un boquillazo. Tampoco presumo que haya habido solamente un boquillazo detrás del operativo en que se detuvo a los primeros peruanos vinculados a la red de corrupción. El exprocurador Ronald Gamarra afirma no entender las razones por las cuales todavía no se ha pedido una detención en el caso que involucra a Toledo, Maiman y Camargo y Correa.

Nadie está por encima de la ley. El problema, muchachada, es que la memoria es bien pícara y poco amable con la consigna central, esta es, la de no repetir los errores del 2001.

Una sola ventaja tenemos, hermanos lindos, una sola. A diferencia de 2001, no hay de por medio ningún grupo capaz de considerarse la reserva moral del país ni menos en condiciones de diseñar el proceso anticorrupción para ocultar pecados y fomentar más de un interés personal.

Pero todo lo demás se parece demasiado como para estar tranquilos. Recuerdo del 2000/2001 cómo fueron saliendo los primeros vladivideos. Sesgaditos, como si una mano superior estuviera digitando todo. Hoy sabemos que una mano superior decidía quiénes habían visitado la salita del SIN y eran culpables y quiénes habían visitado la misma salita pero pasaban piola.

Hay un detalle que es diferente en la presente crisis anticorrupción. El mal es compartido con otros vecinos y eso puede ser un alivio. Digo que si en Colombia detienen a un viceministro, acá me temo que actuaron por reflejo y hasta escogieron un ex viceministro.

Pero quienes piensan políticamente, malician de un sesgo político también y se preguntan si era necesario exhibir primero solamente dos vinculados al Apra e ignorar los numerosos vínculos con gente de Toledo y Humala. Ya le tocará a cada quien su momento bajo el sol, pero pudo ser compartido.

En el mundo raro en el que nos movemos, hasta los propios apristas serían, dicen, los más interesados en empezar así, porque les permite de inmediato enganchar a Cornejo (allegado a los detenidos) y sacarlo de la lucha por la secretaria general. Hay rasgos distintos entre una crisis y la otra pero como se ve… la pequeñez humana es la misma.