Menu

Resultado de busqueda

Apra: más de ochenta años

¡Y los que faltan!

LEER MÁS
¡Y los que faltan!
LEER MÁS

Apra: más de ochenta años

¡Y los que faltan!

LEER MÁS

Hace ochenta y seis años en un taller de carpintería se fundó el PAP. Cuando el aprismo insurgió, fue voz y blasón para sectores marginados por el abuso de la clase gobernante, y así empezó su historia de partido del pueblo. El legado del aprismo al Perú en todo este tiempo va desde haber ofrendado la vida de sus militantes en defensa de la democracia y la libertad hasta haber impulsado leyes sociales e inmensa obra pública que ha generado desarrollo y modernidad al país.

Ciertamente hubo errores: quien no se equivoca en 86 años de vida partidaria. Sin embargo, nadie puede negar la gravitación política y social del APRA y de su fundador Haya de la Torre.

A la luz del último resultado electoral algunos declaran el fin del aprismo; son voces que resuenan con la misma disonancia histórica que otras del pasado como Sánchez Cerro, Benavides, Prado, Odría, Velasco, Fujimori... Humala. Ellos declararon la defunción del APRA y hoy todos están tres metros bajo tierra o refundidos en el sótano de la historia.

El APRA nunca muere. Muy bien: y si no expira, ¿cómo está su salud de cara al futuro? ¿Cómo pensar en un partido de ochenta y años más? He ahí el dilema y la oportunidad.

El PAP no debe perder su esencia e identidad como partido de masas y de cuadros: en un tiempo en que las instituciones generan conocimiento e información, el capital político de su historia debe traducirse en formar cuadros técnico-políticos aprovechando el financiamiento público del año 2017.

El partido debe interpretar la nueva movilidad social, situándose en el punto de equilibrio entre las demandas sociales estructurales y los reclamos de equidad, derechos e inclusión; en síntesis, hacer política ciudadana activa. Debe poner en marcha su programa social enunciado en la campaña, el cual ya puede exhibir como logro el retiro de fondos de las AFP y su uso con fines de vivienda, en beneficio de miles de peruanos.

El APRA tiene que fortalecer su proceso de descentralización abriendo sus puertas a los mejores profesionales independientes y convocando a muchos profesionales apristas destacados que no tiene un canal de comunicación con el partido. Asimismo debe darle mayor fuerza institucional a sus decisiones partidarias: un partido moderno respeta y tiene presente su historia, pero no se pone de costado ante las nuevas tendencias y formas de comunicarse con los ciudadanos; por ello, en un partido como el APRA que sabe interpretar la calle y el país, la comunicación digital debe ser un imperativo en su activismo político.

Finalmente es indispensable revalorizar los grandes logros de su gobierno 2006-2011 —un referente para la actual administración de PPK—, aplicando estratégicamente la comunicación política: es el momento de planificar nuestra imagen, y contrastar nuestros logros históricos y presentes con la imagen negativa que han vendido nuestros adversarios.


Cuando la vida no vale nada

¿Nos hemos convertido en una sociedad que cultiva la muerte?

LEER MÁS
¿Nos hemos convertido en una sociedad que cultiva la muerte?
LEER MÁS

Cuando la vida no vale nada

¿Nos hemos convertido en una sociedad que cultiva la muerte?

LEER MÁS

Esta semana nos sacudieron las muertes de un comunero en Las Bambas y de tres bomberos en Lima. A raíz de ello, mis reflexiones sobre el tema me llevaron a buscar estadísticas, esos números oficiales que en forma fría nos relatan en cuadros de colores la vida y la muerte en nuestro país, y esto fue lo que encontré:

Se da cuenta de 207 conflictos sociales (146 activos y 61 latentes) y la mayor cantidad de conflictos que se desarrollan en una sola región se ubican en los departamentos de Apurímac (24), Áncash (22) y Puno (18). Los casos que se encuentran en proceso de diálogo suman 82.

Durante el gobierno de Humala hubo 50 muertos y 750 personas heridas; en el que recién comienza acabamos de perder a una persona y los heridos ascienden a 20. Y es que ante los reclamos de los más diversos sectores de la sociedad peruana la vía que se abre para el diálogo está marcada por la muerte.

Por otro lado, solo en el año 2015 hemos visto morir en accidentes de tránsito a 2965 personas; necesario resaltar que 2177 de ellas fallecieron en vías rurales. Y en las cárceles del país encontramos que sobreviven 79 976 personas, de mayoritariamente se encuentran sin tener sentencia y, en una situación de hacinamiento del 128% que sobrepasa la capacidad de los penales.

Más allá de portadas y opiniones de todo tipo —que resultan usuales en este tipo de circunstancias—, lo que quedan son los hechos concretos. 

Nota: La información estadística es oficial; proviene de la Defensoría del Pueblo, la Oficina de Diálogo de la PCM, del INPE y de la SUTRAN.


Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

LEER MÁS
La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.
LEER MÁS

Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

LEER MÁS

La agenda periodística local está claramente politizada tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht. Al inicio, las luces estuvieron enfocadas en los hechos reconocidos por la confesión de Marcelo Odebrecht de que en el Perú había corrompido contrataciones con el Estado a lo largo de tres gobiernos entre 2005 y 2014. Es decir, los personajes políticos que están en el ojo público son, obviamente, los expresidentes Toledo, García y Humala, así como el actual presidente Pedro Pablo Kuckzynski y el premier Fernando Zavala, pues ellos fueron primer ministro y ministro de Economía del régimen de Toledo al momento de los chanchullos confesados por Odebrecht.

Pues bien, hoy la agenda parece ser otra para cierto periodismo. Ahora resulta que lo importante es buscar la "verdad", que no es otra que retrotraer los crímenes de Odebrecht al pasado de sus actividades en el Perú desde 1979, con especial énfasis en la década del fujimorismo donde, se infiere, es imposible que no se haya cometido alguna trafa dada la reputación de la empresa y del régimen de los 90.

En otras palabras, lo importante para este nuevo giro de tuerca que quieren imponernos algunos periodistas y sus medios es que dejemos de buscar en los hechos que ya tenemos confesados y que no involucran al fujimorismo por quimeras que no tenemos confesadas que involucren al fujimorismo: ¡qué buena primicia, chocheritas!

Que no nos vean la cara de cojudos, por favor. Todo aquel que pide que se investiguen las andanzas de Odebrecht desde la época del rey Pepino es alguien que tiene como agenda tapar alguna corruptela entre el 2005 al 2014. Eso y, por supuesto, lavarse la corruptela a costa del fujimorismo, el chivo expiatorio de todos los males del Perú.