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¿Alguien todavía defiende Vía Parque Rímac?

Los otrora furiosos defensores de esta iniciativa son los mismos que hoy insultan al alcalde.

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¿Alguien todavía defiende Vía Parque Rímac?

Los otrora furiosos defensores de esta iniciativa son los mismos que hoy insultan al alcalde.

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A estas alturas no sé qué es peor: la gente que se vive quejando y criticando, o la insistente campaña emprendida contra el alcalde de Lima, inoportuna y desubicada por donde se le mire. Exacerbada esta última por las infortunadas declaraciones del gerente de infraestructura vial de Emape, José Luis Justiniano.

Ok, el puente peatonal "Solidaridad", también conocido como Puente Talavera, que une los distritos de San Juan de Lurigancho y El Agustino, se cayó por la crecida del río Rímac, por un diseño inadecuado y, sobre todo, por una mala cimentación. Sería absolutamente necio discutir este tema: los responsables deberán responder por ello.

Ahora bien, esa tragedia, que ha servido para que muchos se dediquen a insultar con más ahínco que nunca a Castañeda, nos lleva a la siguiente reflexión: ¿se acuerdan de cuál era la obra emblemática de la anterior gestión municipal? Tatataaaán... ¡Ajá! Un maravilloso y bucólico espacio verde en el cauce mismo del río Rímac a un costo según los cálculos de la mismos promotores— de aproximadamente 190 millones de soles. Dicho proyecto estaba constituido por un malecón de 2.5 kilómetros entre la alameda Chabuca Granda y el Parque de la Muralla, cuatro puentes peatonales a lo largo de la ribera del río Rímac cuyo cauce además debía estrecharse mediante una canalización de 4,5 kilómetros para GANAR ESPACIO A AMBOS LADOS DE LA OBRA, OJO— y, la cereza del postre,  un parque de 25 hectáreas de áreas verdes, espacios recreacionales y culturales como un museo y un anfiteatro.

Sería bueno escuchar ahora a quienes defendían a capa y espada aquella feliz iniciativa que supuestamente iba a solucionar los problemas de esparcimiento y recreación de Lima. Por eso, amigos, nunca se debe escupir al cielo...

En cuanto a la problemática de los puentes, veamos. En el departamento de Lima, veintinueve puentes —sí, VEINTINUEVE— han sido destruidos  por los huaicos, desbordes y lluvias intensas que se han suscitado durante estas semanas, mientras que otros treinta —sí, TREINTA— presentan daños en sus estructuras. A nivel nacional, 159 han caído y 274 se encuentran dañados, según nos informa el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).

Desde que se desató la furia de la naturaleza, la mayoría de regiones se ha visto afectada en gran magnitud pero, claro, a esta gente —pequeñita y miserable— solo le interesa seguir incidiendo en la caída de un puente peatonal en San Juan de Lurigancho y emprenderla contra Luis Castañeda con un encono y odio que, francamente, ya exhibe ribetes patológicos.

Todos ellos compiten en redes por ser los más graciosos o ingeniosos (cuando no los más radicales) y lo hacen en medio de uno de los peores desastres naturales de los últimos tiempos ¡Fuera de aquí!


¿Un zar empoderado o un zar Pilatos?

Tras sismo de 2007, a Favre lo mandaron a la guerra con un tenedor. Temo que a este mentado nuevo zar lo mandarán con dos tenedores.

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Tras sismo de 2007, a Favre lo mandaron a la guerra con un tenedor. Temo que a este mentado nuevo zar lo mandarán con dos tenedores.
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¿Un zar empoderado o un zar Pilatos?

Tras sismo de 2007, a Favre lo mandaron a la guerra con un tenedor. Temo que a este mentado nuevo zar lo mandarán con dos tenedores.

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“Nosotros somos gente de trabajo, podemos empezar de cero. Solo necesitamos que nos ayuden”. Así dice una señora que lo ha perdido todo. Ojalá estemos a la altura de semejante dictado. Ojalá seamos capaces como sociedad de responder a ese mensaje que percibo como venido de los siglos.

El peruano es laborioso, en nuestros genes está encriptado el secreto de la resiliencia. Si viéramos la historia en detalle entenderíamos que somos un país que a tenor de los indicadores mundiales debería haber desparecido más de una vez hasta terminar desmembrado. El último diagnóstico certero de nuestra desaparición lo firmó la Rand Corporation justo antes de la captura de Abimael Guzmán y el giro de las agujas que semejante hecho representó.

Volviendo a la señora damnificada… en ella y su laboriosidad confío. En nosotros, menos. Ya el solo hecho de que estemos buscando un zar para la reconstrucción tiene sus bemoles. Por un lado, huele a lavada de manos y por otro lado promueve, casi de manera manifiesta, la idea de que el único problema es elegir a la persona indicada. Señor presidente, el Perú pensó que había hecho precisamente eso el 5 de junio.

El caso del finado empresario Favre es ilustrativo. Nadie pudo discutir sus condiciones para el puesto tras el terremoto de 2007, pero de nada sirve tener al más indicado de los personajes si de por medio no se da un debido empoderamiento. A Favre lo mandaron a la guerra con un tenedor y temo, tal como se están planteando las cosas, que al supuesto zar de la reconstrucción lo mandarán a la guerra con dos tenedores.

En medio de la incertidumbre presente, queda claro que hemos llegado a este grado de indefensión ciudadana por una desatención detrás de la cual se encuentra esa inmensa ola de corrupción que nos sacude y no tiene color político.

Como si Odebrecht y su escandalera no fuesen suficiente lapo, tienen que venir los huaicos a recordarnos la inmensa tarea de reconstrucción para la cual necesitamos todos los fondos y más. Empezando por los que se trapichean bajo la mesa.

Entretanto el aluvión a veces impresiona menos que ver a los ministros en esta suerte de reality. Bien por ellos, pero ya mucha foto posada. La verdad me sentiría mejor, más positivo mi hermano, si el tan promocionado noticiero del COEN trajese información importante en lugar de apelar a la propaganda. Esa muestra nomás ya da resquemor.