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Opinión


15 Diciembre, 2016.

Súper Saavedra

"Los fanáticos no son inteligentes, porque los inteligentes no son fanáticos" - Solari Swayne

Phillip Butters

| Columnista

La última vez que vi una defensa tan cerrada a algún funcionario público como la que le han dado al ministro de Educación, Jaime Saavedra, fue cuando a Vladimiro Montesinos le encontraron cuentas por dos millones de dólares en el fenecido Banco Wiese. Lo único que faltó aquella vez es un colectivo “No a alguien” saliendo a marchar por las calles, pero en medios de prensa —que estaban comprados por el Doc— y en congresistas —manejados por bíper— y mal llamados “líderes de opinión” —muchos tan vendidos cono alquilados ahora— la cosa ha ido muy pareja. Y es que como dijo Solari Swayne: “Los fanáticos no son inteligentes, porque los inteligentes no son fanáticos”. Por último, recordemos que Fujimori, aquella vez, metió las manos a la licuadora por su súper asesor como ahora lo ha hecho PPK por su súper ministro.

“Súper Saavedra” manda a comprar computadoras a empresas con un año de antigüedad y no es su responsabilidad; esas miniempresas resultan ligadas a funcionarios de su pliego y él no tenía cómo sospechar; su esposa es contratada a dedo con un sueldo de 23 000 soles en otro ente de este mismo régimen y resulta que ella tiene derecho al trabajo: ¡que es mujer!, que es súper competente, y que le tampoco se la olía —¿se acuerdan de la periodista Beatriz Llanos hija de Meche Cabanillas? ¿No la mataron por trabajar para el canal 7?—. Durante su periodo se han gastado cerca de 80 millones de soles en publicidad y eso no es despilfarro, ni se parece en nada a la “pizarrita” de Joy Way.

Con el impoluto Jaime Saavedra se ha contratado a una empresa del actor/psicólogo Javier Echevarría para hacer una consultoría para “capacitar capacitadores” en Orientación Vocacional por la friolera de 940 000 soles, solo por algunos meses, monto que no cobra ninguna consultora ni consultor de nivel internacional a ninguna empresa privada del Perú pero que no da motivo de indignación ni de sospecha ni de ninguna lavada de bandera en ninguna fuente o plaza de armas limeña o provinciana.

Yo trabajo en medios. Conozco de tarifas publicitarias y de los sueldos de los coleguitas. Sé perfectamente que nadie puede vivir “clasemedieramente” con un ingreso de columnista de ningún diario. Ciertamente, yo no cobro ni un sol por esta columna ni he cobrado ni un sol a ninguna universidad por ningún concepto, y eso que mis charlas en casi todas a las universidades que he sido invitado han sido ovacionadas, modestia aparte. De la misma manera nunca he cobrado nada a ninguna universidad.

Tampoco con un ingreso de conductor radial da para vivir, salvo en dos (o máximo tres) casos en todo el Perú. Sin embargo, he visto gente rociarse gasolina por Súper Saavedra. La defensa a Saavedra por parte de la mal llamada “concertación de medios” ha sido colindante con el fanatismo solo comparable al de una quinceañera enamorada, ¡y en la TV!, sin cortes comerciales 8 minutos seguidos de reportaje endulcorado a la maravilla de Súper Saavedra en la prueba PISA.

Como soy mal pensado, espero que una vez defenestrado Súper Saavedra el nuevo ministro informe de manera detallada sobre los presupuestos publicitarios, medio por medio, y sobre las consultorías, asesorías, ponencias, congresos, mesas, media training, capacitaciones y demás hierbas que de manera directa o indirecta no han hecho más que reivindicar al montesinismo sin Montesinos. Es decir: yo te compro o te alquilo tu opinión siempre y cuando seas un Súper Oficialista. A ver si la prensa y los grandes mal llamados líderes de opinión transparentan sus ingresos como se lo exigen a cada rato a los políticos… salvo, por supuesto, a Súper Saavedra.

*Publicado en Expreso el 14 de diciembre de 2016


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