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Opinión


17 Septiembre, 2017.

Sobre Zavala, su renuncia encubierta y el nuevo gabinete

Una vez más, el subdesarrollo se impone culturalmente. Y el primer ministro no ha sido la excepción.

¿Pueden realmente los ministros que conformaron el gabinete de Zavala volver a ser ministros como si nada hubiese pasado? Tal vez sí, tal vez no.

Quienes opinan que no esgrimirán el argumento de que no solo se ha censurado a un primer ministro sino a todo un gabinete. Esto se refuerza si se considera que Zavala no acudió solo al Congreso, sino acompañado por todos y cada uno de sus ministros. Fue, desde esa perspectiva, el acto político de todo un equipo; no solo una acción personal (¿sino para qué fueron todos los ministros?).

Y quienes opinan que sí personalizan la censura en forma exclusiva al cargo de primer ministro. Ni siquiera a Zavala como ministro de Economía. Lo cierto es que hay un vacío interpretativo sobre el tema y la discusión de este tema podría tomar en los próximos días una dimensión insospechada. Obviamente, si esto llegara a ocurrir afectará al país y la gobernabilidad. Y esta discusión es una bomba que deja el expremier, cuya renuncia era reclamada por un país que ya le había retirado la confianza.

Zavala dejó el cargo por el tema Chinchero, por haber aislado a Vizcarra al punto de que se iba a Canadá, porque al asumir el cargo apartó del gobierno a los miembros de Peruanos Por el Kambio, por la falta de crecimiento económico del país, porque los ministerios casi no han gastado sus presupuestos para inversión pública en lo que va del año y porque sabía que el Congreso iba a condicionar la aprobación del presupuesto del 2018 a su renuncia (un presupuesto que además incluye endeudamiento).

Zavala pudo dar un simple paso al costado y no crear esta situación. Pero al irse como se fue, le dejó un tremendo problema a PPK. Lo hizo cancelar su viaje y dejó fuera de juego a sus propios ministros. No se fue por la política educativa (la discusión era sobre el manejo de la huelga y la evaluación, no sobre una política educativa que, además, nadie ha leído). Es un buen profesional y seguramente una persona seria y honesta. Nadie lo ha descalificado ni en lo personal ni en lo profesional. Eso nunca se ha puesto en duda.

El premier hizo lo que pudo, aunque errado en la dimensión política. Ha quedado muy claro a partir de esta experiencia que parte de los problemas del gobierno se deben a que PPK se equivocó en el perfil de su jefe de gabinete. Ojalá el presidente ahora entienda que tiene que ampliar la composición del Ejecutivo y no hacer de este una fuerza de choque. Pero al decir de su reciente discurso, estaría preparando el camino legal para enfrentarse al Congreso y procurar cerrarlo. De ahí su insistencia en resaltar la legitimidad de las acciones democráticas del propio Congreso.

La mayoría parlamentaria, a su vez, persiste en una actitud de enfrentamiento envalentonado y, por momentos, malcriado. Y el país asiste a este espectáculo con consternación. No hay derecho a que Ejecutivo y Legislativo lleven las cosas a este extremo. Para eso no fueron nombrados o elegidos.

Además, en este pleito de la clase política pierden todos; particularmente los que necesitan de la confluencia para trabajar y sostener sus economías, alimentar a sus hijos, recibir una mejor educación. Una vez más, el subdesarrollo se impone culturalmente. Y Zavala no ha sido la excepción.


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