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Opinión


1 Septiembre, 2018.

Sangre en el ojo

Junto con los mayores de 80 años, soy de aquellos que mayor memoria democrática tienen (ventajas que el velascato otorga), independientemente de pensar que cada vez somos menos.

Jaime Urbina

| Columnista invitado

El hecho de tener conceptos democráticos laxos, gracias a su peculiar experiencia de los noventa, hace entendible la retahíla de errores del keikismo, a saber:

1- Su omnímoda líder sigue pensando que sí es posible llevar a cabo su plan de gobierno desde la plaza Bolívar. A ella le robaron el Ejecutivo, y punto. Siempre pensando exclusivamente en su futuro político, descuida las formas y asume (quizás con mucha razón) que es ella la depositaria de la votación parlamentaria de su partido y, en tal condición, define el curso a seguir por el primer poder del Estado.

2- Creen los keikistas que el ciudadano promedio no es consciente de sus bruscos cambios de opinión, tales como el halagar en un principio la opción propuesta por el constitucional (este sí) presidente de la república respecto del referendo, para después en la práctica boicotear tal iniciativa a como dé lugar.

3- La señora Keiko, ante el debacle de guarismos encuestadores, se deja llevar por iracundo pecado capital y haciendo gala de igualmente iracundo estilo, la emprende contra el inquilino de la casa de Pizarro en muy mal presentado video. El contenido de su intervención: no se puede mascar chicle y montar bicicleta a la vez o, lo que es lo mismo, no se puede llevar a cabo lo importante y lo urgente simultáneamente.

4- Ante contraproducente efecto del vídeo de marras (más de 25 mil dislikes), la presidente de FP opta por romper ancestral silencio y se dedica a continuar la ofensiva a través de mediáticas entrevistas, jugándose el todo por el todo y haciendo gala de pésimo cálculo político.

5- “Echar” al mandatario como mentiroso (para equipararlo con el fiscal de la nación) se convierte en esencial objetivo, con infundada esperanza de reacción pública favorable.

6- Connotados líderes fujimoristas “conceden” la lejanía de una probable vacancia presidencial.

7- Como resultado de este sainete, lo que ha quedado muy en claro es la monolítica defensa de la permanencia en el cargo del tan cuestionado como inmutable fiscal de la nación, lo cual lleva a pensar que podría existir un genuino temor al futuro penitenciario de la –ahora locuaz– excandidata presidencial.