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Opinión


17 Agosto, 2018.

Salud: ejecución presupuestal para llorar

Terribles perlas de la gestión estatal que convierten nuestras aspiraciones a la OCDE en un mal chiste.

Al mes de abril, el gobierno regional de Ayacucho solo había ejecutado el 8% de su presupuesto. La construcción de los hospitales estratégicos de San Francisco y San Miguel aún no puede ser iniciada por las dos razones de siempre: (i) falta de capacidad profesional para elaborar las Bases y el Expediente Técnico; (ii) demoras generadas por los reclamos de aquellos postores que fueron sacados de carrera y sus interminables denuncias ante la OSCE y el PJ (no les importa el costo social sino exclusivamente su bolsillo).

Las recientes víctimas de envenenamiento en Ushua son una patética muestra de la condición de los establecimientos de salud en esa región, tanto así que no fueron capaces de suministrar atropina ni practicar las más elementales acciones de primeros auxilios. ¿La señora ministra de Salud o algún funcionario del sector han rendido cuentas? No que yo sepa. Simplemente visitan el lugar, brindan alguna ayuda, salen en la foto y cierran el capítulo.

A junio el Ministerio de Salud solo ha gastado el 30% de su presupuesto en la compra de medicinas, con el agravante de que la mayoría de ellas tiene un promedio de 17 años de antigüedad: vale decir, nos seguimos muriendo de aquellas enfermedades que ya tienen cura en otros países de este mundo globalizado. Los medicamentos aprobados por el FDA con suerte tardan TRES AÑOS en llegar al Perú y, aun así, seguimos pregonando que estamos ad portas de la OCDE.

Según la OMS, más del 90% de las personas con mala visión viven en países en desarrollo. ¿Sabemos qué porcentaje de peruanos está afectado y se ve impedido de seguir desempeñando trabajos manuales (artesanos, tejedores, orfebres) de los que depende su subsistencia? ¿Sabemos cuántos escolares ven afectado su rendimiento? No basta combatir la anemia.

Quisiera saber también cuántas Direcciones Generales de Salud hacen campañas oftalmológicas integrales, no solo el eventual despistaje de glaucoma en ancianos. Además de reducido, resulta ineficiente. Está probado que un alto porcentaje de la pobre ejecución presupuestal se destina a proyectos de infraestructura sin ninguna trascendencia o a gasto corriente.

En esta línea pero yendo más allá, me sorprende que el MEM esté evaluando una norma para que las comunidades campesinas ubicadas en las áreas de influencia de la actividad minera tengan voz y voto en la decisión del uso del canon minero. Craso error. Cuanto más gente participe en una decisión –sobre todo si carece de preparación y conocimiento para adoptarla o es arrastrada por sus emociones– el canon resultará más ineficiente. Se trata de una iniciativa populista, que solo va a generar conflicto y que no necesariamente allanará el camino para el otorgamiento de las licencias sociales.

¡Un poco de memoria y más sentido común, por favor!


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