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Opinión


3 Marzo, 2018.

Salaverry y Delgado: populismo (¡y barato!)

Fondos de Pensiones: tenemos que evitar leyes apresuradas, irracionales y sin mayor análisis, que lo único que persiguen es dar figuración a ciertos congresistas advenedizos y a otros que ya perdieron su curul.

“En una semana las AFP perdieron más de s/. 1500 millones”. Esa fue la temeraria portada del diario La República el pasado 13 de febrero, que además de generar pánico en la mayoría de afiliados (quienes desconocen absolutamente que hay detrás de esa apresurada afirmación ) inspiró al congresista Daniel Salaverry a presentar un proyecto de ley para reducir el plazo para migrar entre Fondos de Pensiones, de sesenta (60) días a dos (02).

Todo bajo el aplauso y tutelaje de Jaime Delgado, quien sin contar con mayor información tuvo el atrevimiento de aseverar que se trataba de “pérdidas efectivas” de los Fondos y no de fluctuaciones del mercado. Adicionalmente, declaró: “Los dos días tienen pertinencia sobre todo en épocas de turbulencia, en momentos donde hay dificultades y crisis internacionales, donde se pueden tomar decisiones claras. Estamos hablando de tu derecho sobre tu dinero. No son los fondos de las AFP, son cuentas individuales”.

Me pregunto si el señor Delgado entenderá el contenido de su arenga populista: “Afiliado, TÚ eres el dueño del dinero; afiliado, TÚ decides como invertirlo y rápido; nadie sabe más que TÚ”. Parece un predicador llevando a sus fieles a estado de éxtasis; sin embargo, es realmente un irresponsable que no tiene ningún respeto por los aportantes. Su único afán es, simplemente, ganar méritos de cualquier proyecto populista, indistintamente su origen u objetivo.

Y el jueves último, el congresista Salaverry presentó un nuevo proyecto de ley denominado “Ley de pago de comisión justa”, que establece que si las AFP no generan rentabilidad positiva no existe la justificación para que reciban comisiones. En otras palabras, las querría transformar en una suerte de beneficencia pública o mecenazgo al azar.

Algunas reflexiones sobre estas peregrinas e irresponsables iniciativas legislativas:

1- ¿El congresista Salaverry se tomó el trabajo de averiguar cómo funciona este mecanismo en los países vecinos? Chile es un ejemplo cercano. Allí existen cinco tipos de Fondos: del A (más riesgoso) al E (estrictamente conservador). En el 2016 se redujo el plazo para realizar cambios a cinco (5) días y sin mayores limitaciones, lo cual generó una vorágine de movimientos y la creación —en paralelo— de un negocio de “asesoramiento” en el que el único que hoy pierde es el afiliado. El Congreso chileno está evaluando restringir este libertinaje y que los afiliados solo puedan moverse al fondo contiguo y por el 100% de su aporte; no se permitirán cambios parciales.

El mercado es volátil; tiene un riesgo innato. Lo único que logran los cambios (que generalmente son resultado de la ansiedad, angurria o habilidad para creer en discursos demagógicos por parte del afiliado) es incluirle un alea adicional al portafolio, cuyos costos son imprevisibles pero dolorosos. Se comen el pan de mañana.

2- Jugar al inversionista es una apuesta muy riesgosa. Los mercados pasan de la complacencia al pánico a la velocidad del rayo. La crisis reciente se produjo por una especulación respecto a las subidas en la tasa de interés del Tesoro Americano. El mayor costo de capital impacta el valor de las acciones. El nuevo presidente de la FED ha declarado ante el Congreso estadounidense que este año podría haber hasta cuatro (04) alzas en la tasa de interés: el mercado había descontado tres, por lo que una cuarta ya los pone nerviosos.

Me pregunto si los afiliados van a medir expectantes las fluctuaciones de los diferentes índices, pegados a Bloomberg día a día y buscando consejo en familiares y amigos, o acaso haciendo caso al ruido de la calle para tomar decisiones sobre cambio de Fondos. Se trataría de una ocupación a tiempo completo con resultados visiblemente desastrosos. Para efectos prácticos es como tirar una moneda; casi una actividad de ludopatía.

3- Coincido en que sesenta días es un plazo muy largo: entre diez y quince sería razonable. No se trata de ser el “país más ágil de la Alianza del Pacífico”, como aspira Delgado; no estamos en competencia ni podemos darnos el lujo de tomar decisiones a la ligera que impacten sobre el valor de los fondos de pensiones. Quizás Salaverry y Delgado estarían felices si en el Perú se bate el récord de cambios, y lo publicitarían como un éxito de la ley pero, ¿qué parte no entendieron de que lo que se trata es proteger al sistema y, sobre todo, de garantizarle a la gente próxima a jubilarse un ingreso que descargue las obligaciones del Estado?

4- El servicio de administración de fondos de pensiones es uno de “medios” y no de “resultados”. Los mercados son cíclicos y suelen tener caídas (algunas muy estrepitosas). Nadie posee la bola de cristal ni la capacidad de garantizar rentabilidad, con el agravante de que las AFP tienen restricciones para su inversión. Los instrumentos de Gobierno y entidades financieras y no financieras del exterior solo pueden ocupar un 44% de su cartera total.

Además, ¿no pensaron acaso que se estaría generando un tratamiento discriminatorio frente a la multiplicidad de servicios similares, en los que existe un elemento de casualidad y riesgo que las partes no controlan respecto al producto final?

Estos dos proyectos son, a todas luces, un despropósito. El mercado tiene historia y trayectoria: no se puede ir contra la corriente. Tenemos que evitar leyes apresuradas, irracionales y sin mayor análisis que lo único que persiguen es dar figuración a ciertos congresistas advenedizos y a otros que ya perdieron su curul.

Parece que nuestro país navegara sin rumbo entre la más profunda incompetencia y la corrupción. Y, a veces, cuesta trabajo discernir cuál hace más daño.


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