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Opinión


7 Diciembre, 2017.

Ruta de colisión

Imputación de Odebrecht a PPK es grave: no se puede seguir barriendo bajo la alfombra. Así vengan la Navidad y el Papa.

Efraín Trelles

| Columnista

¿Recuerdan ustedes la última vez que la manada guiada por el odio inducido que ventilan los medios (eso somos) fijó su atención en una de las dos o tres reformas necesarias para encarrilar el futuro hacia un ritmo de crecimiento adecuado para alcanzar cualquier sueño de país bicentenario? ¿Cuándo? No me acuerdo y, como ustedes, tampoco puedo echarle la culpa al fútbol.

Vivimos la peor de las consecuencias de este destape ralentizado y amañado de la red de corrupción brasilera: la gobernabilidad está en peligro der succionada por el remolino. En la casa de Pizarro ya casi nadie gobierna o procura establecer política de Estado alguna. Al frente ya nadie intenta reforzar o diseñar políticas alternativas desde el control político que le asiste al Congreso. No se gobierna. Cuidado, la mecha está fermentando.

No existe mayor complicación que los vínculos del presidente de la República y sus vínculos empresariales con Odebrecht que, a tenor de Marcelo el cantor, llegaron a ser vínculos laborales. A partir de ahí no hay mejor manera de trazar el límite que dar al país explicaciones satisfactorias. Esto último no ocurre, mientras se levantan dos olas amenazantes.

Un sector del oficialismo ha llegado a la conclusión de que es posible sostener la lucha contra la corrupción y la legitimidad del gobierno sin que se incorporen los posibles cargos contra el presidente y sus socios en el manejo financiero o asesoría brindada a Odebrecht. El presidente debería, si quiere, olvidarse de los congresistas, salir ante el país y darle a los peruanos un explicación que vaya más allá de una negativa difícil de sostener a secas. O recula ese sector oficialista que pretende pasar piola o la colisión será frontal e irreversible.

Otro sector, el de la oposición compuesta de fujimoristas, apristas y populistas, ha llegado a la conclusión opuesta: es imposible sostener a PPK en Palacio si el país no recibe explicaciones satisfactorias. Todos queremos la gobernabilidad, pero no se puede sostener a un líder que no quiere dar la cara y se apoya en su derecho a responder por escrito. Será su derecho, pero la negativa daña de manera irreversible la imagen de Peter Paul.

Así estamos. Navegando en precarias balsas que se aceleran hacia una gran catarata que puede consumirlo todo. Y los que piensan que ya empieza la tregua navideña y luego viene el Papa… se equivocan. No se puede seguir barriendo bajo la alfombra.


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