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¿Rusia y China cómplices de Maduro?

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Las cancillerías del Kremlin y de Pekín parecen no comprender que al respaldar un gobierno ilegítimo, corrupto y genocida como el chavista se desprestigian y ofenden a sesenta naciones de Europa y América, que desconocen la fraudulenta elección de Maduro y que han organizado el envío de varias toneladas de ayuda humanitaria.



El derecho de veto que pueden ejercer los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña o Francia– ha provocado que graves conflictos internacionales continúen irresueltos y que siniestras dictaduras tengan carta libre para seguir arrasando con los derechos humanos de sus pueblos.

Vetar una resolución para que ingrese ayuda humanitaria a Venezuela y para que se realicen elecciones supervisadas constituye un acto de perversidad diplomática, de deplorable abuso de pode y de inaceptable complicidad de parte de Rusia y China. Estos gobiernos están ampliamente informados de la catástrofe humanitaria que golpea la patria del libertador Bolívar, de los secuestros, asesinatos, torturas y encarcelamiento de opositores, denunciados ante la Corte Penal Internacional.

¿No conmueve a autoridades rusas y chinas que cinco millones de seres humanos abandonen su país en desesperada búsqueda de seguridad, empleo, comida y medicinas? ¿No les interesa que ahora el 87% sea pobre, que 90 % de los hospitales estén desabastecidos, que sus habitantes hayan perdido en promedio doce kilos de peso, que la inflación alcance los diez millones, que los militares asesinen a 39 personas desde enero, que la soldadesca incendia camiones con alimentos y fármacos donados generosamente por la comunidad internacional? O, por último, ¿tampoco importa a rusos y chinos las fortunas de militares y políticos del régimen –producto de coimas– descubiertas en paraísos fiscales, como los 2 mil 200 millones de euros encontrados en un banco de Andorra? Se trata de dinero que bien podría haberse empleado en la atención de las necesidades básicas de la población.

Rusia tiene un interés económico y comercial en Venezuela, donde ha vendido 12 mil millones de dólares en armamento de tecnología de punta y otorgado prestamos por 10 mil millones de dólares, mientas que China ha realizado inversiones por 9 mil millones de dólares y facilitado créditos por 69 mil millones de dólares, que hasta hoy no han podido recuperar. Pero ese interés económico o la recuperación de sus acreencias no son motivos del veto, como se creería, sino su torpe confrontación con Estados Unidos, un enfrentamiento que lo pagarán hasta con sus propias vidas quienes tienen menos recursos para sobrevivir.

Las cancillerías del Kremlin y de Pekín parecen no comprender que al respaldar un gobierno ilegítimo, corrupto y genocida como el chavista se desprestigian y ofenden a sesenta naciones de Europa y América, que desconocen la fraudulenta elección de Maduro y que han organizado el envío de varias toneladas de ayuda humanitaria; o, lo que es peor, que cada vez que muera un venezolano por no acceder a medicinas, ambos gobiernos serán recordados ingratamente y hasta calificados de cómplices.

Uno de los regímenes que se abstuvo de votar ellos fue el de Guinea Ecuatorial, gobernado desde hace cuarenta años por el coronel Teodoro Oblang, quien capturó el poder en 1979 a través de un golpe militar, derrocando y asesinando a su tío, el presidente Francisco Macías (personaje siniestro, sicópata y cruel, que se autoproclamaba “marxista-hitleriano” y que provocó el éxodo de gran parte de sus compatriota por las masacres yla hambruna. El otro es Costa de Marfil, cuyo gobierno está dividido, en guerra civil y con una alta carga de asesinatos y violencia, como reportan organismos de derechos humanos del África.

Y el tercer país que se abstuvo fue Indonesia,una decisión sorpresiva si nos atenemos que días antes su embajador ante el Consejo de Seguridad sostuvo que ” la situación humanitaria en Venezuela es cada vez peor pedimos que se haga llegar la asistencia”.

Este es el retrato de lo ocurrido en las Naciones Unidas. Ciertamente Rusia y China también deben comprender que su actuación en Venezuela puede comprometer el amplio comercio y las inversiones que tienen con el Grupo de Lima –uno de cuyos miembros es el Perú– que hace grandes esfuerzos por liberar a un pueblo de la opresión.

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