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Opinión


7 Julio, 2018.

Rivalidades más allá del Mundial (tercera parte)

La política en algunos aspectos es como el fútbol: quien gobierna debe estar en todo momento atento al ataque de la oposición y tiene que jugar en equipo porque su Ejecutivo está permanentemente marcado. Si se queda quieto, la oposición avanzará hasta meterle gol.

La política en algunos aspectos es como el fútbol: quien gobierna debe estar en todo momento atento al ataque de la oposición y tiene que jugar en equipo porque su Ejecutivo está permanentemente marcado. Si quien está jugando se queda quieto, la oposición avanzará hasta meterle gol.

Más que una lucha por el poder, la política peruana por momentos parece ser una lucha por la gobernabilidad, un partido aparte contra la oposición y ante una tribuna que exige resultados. Por eso salió PPK. No comprendió que la gente quería goles concretos, que el Parlamento lo marcaría fuerte gobierne como gobierne. Su mandato –para decirlo en términos de fútbol– tuvo tanta marca que nunca pudo avanzar y, sobre todo, no pudo anotar goles.

PPK puso en la PCM a un Zavala que no supo mover la bola en política, que no entendía las expectativas de las multitudes, y que pretendió prescindir de la oposición y hasta de los jugadores políticos en el complicado juego del gobierno. Y perdió por goleada. No hubiese podido ser de otra manera si se considera que gobernó sin escudería, sin operadores y sin consonancia mediática. Más que a operadores de la cancha grande, puso a aficionados del fulbito, a gente con intereses creados y amiguismo entre ellos, sin visión y sensibilidad social.

Desde esta perspectiva, el gobierno del presidente Vizcarra no está jugando un partido diferente: solo está continuando el partido que dejó iniciado PPK. No se trata, pues, de otro gobierno sino de la continuación de un mismo periodo. Por eso da que pensar su última reunión con los congresistas de Peruanos por el Kambio y con el propio expresidente Kuczynski, porque parecería implicar que jugará la gobernabilidad futura con quienes no supieron hacerlo cuando gobernaron.

Vizcarra continúa trabajando con la licencia del país y de la oposición, bajo una especie de tregua potenciada por un Mundial que acapara la opinión pública. Pero todo eso acabará en unas pocas semanas, a partir del propio 28 de julio. ¿Qué resultados o goles ofrecerá en su discurso a la nación?

Mientras todo esto transcurre, una buena parte del país sigue el Mundial y sus sorpresas. Argentina, España, Portugal y Alemania fueron eliminados, y nadie lo hubiese imaginado hace unas semanas. Muchos de los equipos que han pasado a la siguiente ronda lo han hecho en base a sólidas estrategias de marca, mucha disciplina ordenada y priorizando el trabajo defensivo sobre el juego ofensivo de sus individualidades.

Muchos partidos, además, se han definido en el tiempo complementario. Se juega intensamente hasta el último minuto. Han contrastado en la cancha la entereza y tranquilidad del entrenador de Rusia (ni siquiera vio un penal a su favor pues caminaba en sentido contrario mirando el césped pensando en lo que faltaba del partido) con, por ejemplo, el sollozo de Pekerman en plena definición de penales, la tranquilidad del entrenador de Inglaterra o la desesperación de Sampaoli (se movía angustiado de lado a otro y en realidad ni gobernaba ni mandaba en su equipo).

Sobre los nuevos resultados, la crisis argentina, los equipos emergentes, la participación de Francia, el juego de Brasil, la actuación de México, Gareca y Messi, y otros temas, hablaremos en las próximas entregas.


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