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Opinión


27 Junio, 2018.

Rivalidades más allá del fútbol

Como siempre, los enfrentamientos entre países no solo están en la cancha.

El fútbol se presta para múltiples metáforas y un sinnúmero de comentarios, pero sobre todo es motivo de encuentros y rivalidades. Es un deporte que despierta entusiasmo, pasiones y hasta nacionalismos. Ocurrió una vez en Centroamérica que dos países se enfrentaron en lo que hoy se conoce como “la guerra del fútbol”, en 1969. Un partido fue utilizado como excusa para que El Salvador invadiera Honduras. Suena absurdo, pero fue así.

Y los mundiales no son la excepción en este tipo de susceptibilidades. ¿Qué pasaría sí, por ejemplo, en Rusia se enfrentaran nuevamente Inglaterra y Argentina, países que protagonizaron la Guerra de las Malvinas? Ese conflicto fue provocado por la dictadura argentina, que buscaba, con eso, apoyo y una absurda legitimidad ante su país.

De la situación se recuerda la frialdad de la entonces primera ministra británica, Margaret Teacher, que incluso ordenó hundir al acorzado Belgrano para bloquear un posible Acuerdo de Paz que impulsaba Fernando Belaunde. En aquel partido Maradona tramitó esa rivalidad burlándose de los ingleses con un gol hecho con la mano que el árbitro soviético validó. Eran los tiempos de la Guerra Fría: la geopolítica se había trasladado al fútbol y Argentina deliraba de felicidad. Todo el país gaucho saltaba.

En esta ocasión, sin embargo, resulta muy difícil que se enfrenten. Argentina anda mal, con problemas en el vestuario y con un entrenador que en teoría dirige, pero que no tiene capacidad de influencia ni poder de mando. Le ganó a Nigeria agónicamente y su entrenador abandonó a sus jugadores apenas terminó el partido. Los dejó solos; ni siquiera los saludó. Si Argentina choca con Inglaterra esto sería casi en las finales del Mundial y –al decir de las cosas– resulta muy poco probable que eso ocurra.

Otro encuentro interesante hubiese sido el Croacia-Serbia. Ambos países mantienen fuertes diferencias desde hace cientos de años, y sus enfrentamientos bélicos han sido continuados, con niveles de venganza incluso generaciones después. En la antigua Yugoslavia llegaron a jugar juntos, pero eso ahora ya no es posible. Serbios, bosnios y croatas son pueblos se han peleado hasta en el fútbol.

Mientras tanto, por estos lares ha llamado la atención un spot difundido en Chile. En él, ciudadanos del hermano país miran el Mundial sentados en una banca con un notorio espacio vacío, espacio que finalmente es ocupado por un hincha peruano (vestido con la blanquirroja) porque Perú, como ellos, ya no está en el Mundial (¿?). Pero sobre esta anécdota y otros detalles ya más futbolísticos del certamen actual hablaremos en el siguiente artículo.


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