toggle menu

Opinión


9 Junio, 2018.

Representantes de lo impresentable

Ya van casi dos años: dos años de atolondramientos e indecisiones. Los congresistas representantes de sus diferentes partidos políticos van de trifulca en trifulca con sus adversarios y entre ellos mismos.

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Nadie se salva de culpa y no hay quien pueda lanzar la primera piedra. Responsables de esta triste realidad somos todos: por un lado la clase política por no saber depurar a sus candidatos. Muchos de ellos son aceptados por su capacidad de financiación a una campaña y no por mostrar una verdadera vocación de servicio; carecen de una ideología concordante con el partido al que postulan y les resulta difícil mantener una vida pública transparente sin escándalos ni procesos penales.

Como consecuencia de lo anterior, tenemos congresistas que no recuerdan ni donde llevaron la primaria o secundaria, otros con juicios por filiación y denuncias por corrupción que aún no han sido resueltas, pero que al amparo de la inmunidad adquirida deambulan por el Palacio Legislativo sabiéndose intocables. Sin embargo, también hay otra responsabilidad –quizás la más importante– y es la de nosotros los ciudadanos. ¿Cómo podemos quejarnos de quienes ocupan los escaños congresales, culpándolos por legislar a espaldas del país cuando fuimos nosotros a través de nuestros votos quienes los pusimos en ese aprieto?

Ayer, mientras el narcoterrorismo asesinaba a cuatro efectivos policiales en Huancavelica, la televisión nacional nos presentaba a todo color las majaderías de Kenji Fujimori y con él la de todo el Legislativo, obligándonos a ser espectadores de una tragicomedia hindú. Como colofón, amanecimos con la propuesta de la congresista fujimorista Yesenia Ponce –amnésica sobre dónde culminó sus estudios e incapaz de citar siquiera los nombres de algún exprofesor o compañero de clase– para que se declare el tercer sábado de junio como el Día del Fútbol Peruano… con texto plagiado.

Y es que cuando creemos que hemos tocado fondo nos seguimos sorprendiendo de lo que nuestro descuidado voto puede producir. Hace un lustro nos quejábamos de los lavapiés, comepollos y robacables, pero no hemos aprendido la lección.

Reaccionemos, salgamos de este círculo vicioso; esforcémonos por participar políticamente y conocer nuestro entorno. Dejemos de elegir personajes mediocres cuyas acciones terminan alimentando nuestra pobreza; solo así podremos decir que los que hoy están ahí son representantes de lo impresentable.


Etiquetas: , , , , , , , ,