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Opinión


4 Abril, 2017.

Reconstrucción: el gran costo

Para ministro Thorne, reconstruir nos costará 3 mil millones de dólares y para ministro Nieto se trata de 15 mil millones de dólares.

Efraín Trelles

| Columnista

Amanece por primera vez en mucho tiempo una Lima con nubes y uno tiende a creer que la calentura que ha desatado las lluvias y huaicos retrocede por fin y las aguas volverán a su cauce. Aunque nada está dicho en este inédito movimiento de 2017.

Una cosa es rehabilitar y otra reconstruir. Rehabilitar es urgente; reconstruir es importante. Nosotros estamos todavía con la rehabilitación pendiente y procurando que todo fluya bien. Una maquinaria tan poco rodada como el Estado peruano ha tenido que funcionar al límite de su capacidad y, aunque vengan más agua y más lodo, puede decirse que estamos preparados y que muy probablemente no habrá ninguna víctima mortal.

Pero, ¿reconstruir? Eso es otra cosa. Nunca mejor dicho que una cosa es con guitarra y otra con cajón. Claro que es saludable que ya algunas voces se pronuncien en torno a los costos de la reconstrucción. Pese a que la conmoción no ha terminado aún, ya surgen algunos cálculos. Y es ahí que esa poco afiatada maquinaria llamada Estado nos brinda ilustres voces disonantes.

Durante el fin de semana el ministro de Economía, Alfredo Thorne, dio una proyección del costo de la reconstrucción en 3 mil millones de dólares. El hombre fuerte del BCR, Julio Velarde, da un estimado de 12,400 millones de soles, que equivalen a casi 4 mil millones de dólares. La consultora Maximise también ha adelantado un costo estimado de 7 mil millones de dólares.

Pero todo eso ha quedado atrás luego de escuchar a Jorge Nieto, ministro de Defensa y titular del COEN, quien ha señalado que los costos de la reconstrucción podrían llegar a 15 mil millones de dólares.

Semejante diferencia en el costo de la reconstrucción (tres mil millones para Thorne y quince mil para Nieto) es como para poner los pelos de punta, excepto que si viéramos los cálculos desagregados entenderíamos mejor la diferencia. Espero, por ejemplo, que el presupuesto de Nieto haya considerado los costos de combatir a los traficantes de terrenos y el emprendimiento mayor que representa reubicar a miles de familias.

De cualquier forma, la diferencia abismal en los cálculos de Thorne y Nieto, dos elementos destacados del presente gabinete, revela hasta qué punto se puede ver desde el Estado una misma realidad y concluir en caminos tan diferentes. Es tan importante la reconstrucción que incluso nos obligará a modificar la práctica política. Vaya si estamos dispuestos. Pero, ¿qué tal si afinan un poquito vuestros cálculos?


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