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Opinión


22 Diciembre, 2017.

Protagonistas por el lucro

Sobre el Perú se invoca su gobernabilidad, su estabilidad económica, su niñez abandonada. Todo vale para conmover y conseguir votos pero, al final, nuestro país solo es objeto de lucro.

Pedro Pablo Kuczynski

En poquísimo tiempo logró implementar todo un ejército de aliados y conversos. Sería óptimo que esa energía y capacidad de organización la desplegara en beneficio del país. Ha quedado evidenciado que los “equipos de lujo” solo funcionan para proteger sus propios intereses.

Indicó: “En tres días no puedo mostrar algo que ha pasado en quince años”. Difícil de creer que un banquero de primera línea, que revisa como abren los mercados todas las mañanas, que debe tener gran parte de su patrimonio invertido en un portafolio cuya rentabilidad sigue al milímetro, que seguramente lee el Financial Times y recibe “datos” de amigos igualmente informados, haya pedido disculpas al país por no haberse explicado con claridad, por su desorden y falta de memoria. Si algo debe ser Pedro Pablo Kuczynski es ordenado, prolijo y disciplinado, de lo contrario no hubiera podido estudiar en Universidades de élite como Oxford y Princeton ni ocupado cargos importantísimos durante su carrera profesional.

Por favor, no siga mintiendo, presidente; ni se escude en excusas banales: los peruanos merecemos mayor respeto.

Insiste en su confrontación con Fuerza Popular. ¿Será porque tiene certeza que la vacancia procederá y que le favorece su proceso de victimización? O, como declaró a una radio colombiana esta mañana, está seguro de que no será vacado (lo cual podríamos entender cómo que ha digitado voto por voto). En cualquier supuesto, estos ataques son una declaratoria de guerra a Fuerza Popular y un debilitamiento exprés a su autocuestionada gobernabilidad.

Ahonda las brechas con la oposición cuando sugiere que se quiere volver a la época del oscurantismo traicionando los ideales de San Martín, Bolívar y Miguel Grau. Está tan acostumbrado a imponer sus propias reglas de juego que le molesta tener que ceñirse a procedimientos legales. Bueno, Sr. Kuczynski: son los gajes del oficio de un servidor público, aunque en nuestro país las excepciones sean la ley.

Alberto Borea Odría
Dizque abogado defensor, se robó todo el protagonismo: aprovechó la tribuna para publicitarse, especialmente al cierre de su intervención cuando recordó su paso por el Congreso y sus vivencias con parlamentarios de antaño. Absolutamente innecesario fue el discurso; no creo que ninguno de los personajes nombrados —respecto a los que quiso mostrar cercanía y afinidad— lo tengan en buen concepto, pero nunca lo sabremos.

Comenzó cuestionando la subjetividad de la “incapacidad moral permanente” como requerimiento válido para declarar la vacancia del cargo presidencial. En efecto, es una causal muy antigua. Data de 1839 y ha sido bastante disputada por expertos a través de la historia, razón por la cual era fundamental que Borea marcase terreno, y delimitase los alcances de la misma, antes de iniciar su alocución. Imagino que la confusión le era más favorable; no se trató de un olvido sino de una omisión expresa.

Objetó la brevedad de los plazos del proceso previstos en el artículo 89ª del Reglamento del Congreso. Asimismo, para descalificar la representatividad de Fuerza Popular atacó el mecanismo de la “cifra repartidora” previsto en nuestro sistema electoral, insistiendo que a pesar de que tienen mayoría en el Congreso solo representan al 39% de los peruanos. Vale decir: cuestionó directamente la legitimidad de cualquier resolución que resulte ganadora con el apoyo de esa mayoría.

Entonces, su discurso de entrada solo sirvió para poner en tela de juicio la institucionalidad y las reglas de juego del proceso, y para luego pasar a invocar la religiosidad del pueblo peruano y equiparar las “mentirillas” del presidente con pequeños pecados veniales que no constituyen sacrilegio o condena permanente en el infierno. Desconcertante porque, a su turno, PPK le juró al pueblo peruano jamás haber faltado a la verdad.

Igualmente resultó insólito que a Borea no haya aclarado el cuestionamiento principal a Kuczynski, referido a las reiteradas mentiras, a su falta de transparencia, a su negativa a colaborar con las investigaciones de la Comisión LavaJato, que es lo que sustenta el proceso de vacancia.

Se trata de un análisis integral de conductas recurrentes, lo mismo que ha sido corroborado por expertos constitucionalistas.

En mi opinión Alberto Borea se fue por la tangente; tuvo una prosa rica en conocimientos históricos con una buena dosis de revancha política, pero fue absolutamente distractivo respecto del tema que le tocaba defender a pesar de haber recibido elogiosos comentarios en las redes.

El Perú
Protagonista principal, postergado, resignado ante las desgastantes crisis políticas, nuestro país es el que más sufre. Parece de jebe; todos se lo arranchan.

Se invoca su gobernabilidad, su estabilidad económica, su niñez abandonada. Todo vale para conmover y conseguir votos pero, al final, solo es objeto de lucro. Sí, pues es ello es lo que ha motivado el triste episodio de nuestra historia que hoy nos toca vivir. LUCRO!


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