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Opinión


7 Diciembre, 2017.

¡PPK, sí; su esposa, no!

La citación a su esposa Nancy Lange para que declare por PPK respecto de sus presuntas relaciones de negocios con el empresario chileno Gerardo Sepúlveda está destinada a poner al presidente en una situación más comprometedora aún.

Martín Belaunde Moreyra

| Columnista invitado

El tema de la presunta asesoría de PPK a Odebrecht ha colocado al presidente en una precaria situación política. Y hay una ofensiva liderada por la congresista Yeni Vilcatoma, a la que se ha sumado la exprocuradora Katherine Ampuero —quizás con el respaldo tácito del fujimorismo— que lo ponen contra las cuerdas. En mi opinión, se trata de un balón de ensayo con la idea de intentarlo más adelante.

Existe la sensación en muchos ámbitos de que el fujimorismo está buscando la vacancia presidencial, y eso incluye a los vicepresidentes. Así, el actual presidente del Congreso Luis Galarreta asumiría temporalmente la jefatura de Estado para convocar a elecciones en el más breve término. El fujimorismo lo niega a través de las declaraciones de sus principales líderes, pero la impresión subsiste.

PPK, por su parte, está literalmente arrinconado y su silencio no parece ayudarlo mucho. ¿Qué hacer en una situación tan crítica?

La citación a su esposa Nancy Lange para que declare por él respecto de sus presuntas relaciones de negocios con el empresario chileno Gerardo Sepúlveda está destinada a poner a Kuczynski en una situación más comprometedora aún. Eso lo obliga, en mi opinión, a tomar una decisión que le permita recuperar la iniciativa, porque hasta ahora se limita en el mejor de los casos a parar los golpes. Considero que el presidente debe ir más allá de su reticencia a declarar ante la Comisión Lava Jato, en lo cual tiene la razón.

¿Cuál sería esa iniciativa? Dar un mensaje a la nación desde el pleno del Congreso en el cual reitere su anterior posición —que él no ha asesorado directa ni indirectamente a Odebrec , ni a ninguna de las empresas constructoras brasileñas que han tenido contratos con el Estado peruano, gobiernos regionales y gobiernos locales (en particular, la Municipalidad Metropolitana de Lima)—, que tampoco ha tenido ni tiene ningún vínculo económico con ellas y que sus actividades profesionales y empresariales realizadas a partir del 28 de julio del 2006 hasta que fue elegido Presidente de la República estuvieron dirigidas a otros ámbitos empresariales sin conexión con el gobierno del Perú.

Tal mensaje tendría que ser transmitido con la mayor fuerza y convicción y, por cierto, con la absoluta seguridad de su trayectoria personal y de que no existe ningún resquicio que pueda manchar una afirmación tan contundente. ¿Se animará a PPK a tomar esa iniciativa? Eso depende de la tranquilidad de su conciencia. Por cierto que también podría anunciar un plan anticorrupción.

La citación a la esposa del presidente por la Comisión Lava Jato es absolutamente arbitraria, destinada a que ella comprometa a su marido en vista de que él no contestará personalmente las interrogantes de esa comisión. Se trata de un claro exceso porque la señora Nancy Lange no es peruana, no ha participado ni participa en la política nacional, y tampoco ha sido funcionaria pública del Perú. Además, contradice lo dispuesto en el artículo IX del Código Procesal Penal en el sentido de que nadie no puede ser obligado a declarar contra su cónyuge.

No puedo hablar por la señora Lange y, obviamente, la decisión de comparecer solo compete a ella y a su esposo. Sin embargo, espero que no vaya al Congreso.


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