toggle menu

Opinión


8 Febrero, 2018.

PPK: Killing me softly

Parece imposible que Kuczynski salga por la puerta grande como seguramente soñó, pero aún está a tiempo de irse con alguna dignidad y abocarse a la tarea de intentar limpiar su mancillada imagen. No se puede permitir cumplir ochenta años en la cuerda floja y en boca de todo el Perú.

La muerte lenta es mucho menos violenta que la súbita, pero igual de letal. Sumido en absoluta terquedad, PPK ha optado por el camino del sufrimiento, de la agonía, del paulatino rechazo, hasta quedarse sin aliados. Y es que en política es difícil conservarlos hasta el final: nadie da puntada sin hilo.

Según las encuestas, un 53% de la población quiere que PPK renuncie, pero estoy segura de que el nivel de desaprobación y rechazo es mucho mayor, acompañado de la evidente debilidad económica e institucional del país. A los peruanos les duele el bolsillo y no se vislumbra una mejora. Según encuesta de Datum publicada por Gestión este martes último, el 58% de la población piensa que el crecimiento del 2018 será igual al  del  2017, vale decir, de apenas 2.3%.

Algunas reflexiones:

1- Es nefasto para el país que PPK pase por alto la gran responsabilidad que le compete como presidente. Él parece no ser capaz de comprender la magnitud del mandato que se le ha conferido. A pesar del clamor popular, se aferra al puesto con una energía sorprendente, fortalecida por el miedo o la codicia.

Kuczynski se niega a enfrentar su realidad y ha levantado una barrera imaginaria que le impide entender la seriedad de los cargos en su contra; cargos que podrían complicarse aún más luego de las declaraciones de Barata. Desde el primer día ha estado corriendo detrás de las acusaciones para negarlas, maquillarlas o poner excusas; sin embargo, la mentira tiene patas cortas. Como decía Abraham Lincoln: “Es posible engañar a mucha gente poco tiempo, y a poca gente mucho tiempo, pero no a toda la gente todo el tiempo.”

2- En mi opinión Jorge Barata, dueño de las llaves del reino político del Perú, como lo ha calificado el propio Kuczynski, podría ser tan confuso como su jefe Marcelo, imputándoles conocimiento y responsabilidad  a otros mandamases brasileños a cambio de oxígeno para los peruanos amigos que se saben culpables. No puede mentir, pero es un hombre astuto que podría jugar con los silencios y las palabras.

Ojalá me equivoque y, como ha expresado su abogado Carlos Kauffmann, hable sin reserva alguna y entregue todas las pruebas que fueran solicitadas por la Fiscalía. Se han cifrado grandes esperanzas en su colaboración eficaz: no quisiera ni imaginar la cara de los defraudados (especialmente la de los antifujimoristas).

3-  La imagen internacional del presidente también viene desgastándose, a pesar de la visita del Papa Francisco, del Secretario de Estado Rex Tillerson  y de la Cumbre de las Américas. Cuando la corrupción pasa su factura, no distingue entre rey y paje.

Como a estas alturas PPK no tiene nada que perder, sería un gran acto de valentía manifestarse enérgicamente en contra de la presencia de Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas. Tendría un apoyo absoluto de la ciudadanía. Resulta una inaceptable incoherencia acoger a miles de venezolanos empobrecidos mientras  le rinde honores de jefe de Estado en nuestro país, en nuestro suelo, al dictadorzuelo llanero.

Hoy, en dicho de los propios venezolanos, las imágenes y noticias internacionales no reflejan la verdadera miseria por la que atraviesa su país. La letra con sangre entra: tenemos que demostrar con actos nuestro mayor repudio.

4- La salida más suave sería la renuncia y que asuma el vicepresidente Martín Vizcarra. Nada nos garantiza que será un mejor presidente: posiblemente cambie el “equipo de lujo” por aquellos que lo acompañaron en su gestión como gobernador regional de Moquegua, gente del sur que podría no cumplir con los perfiles deseados. De cualquier modo, en un escenario de gran inestabilidad siempre hay que optar por el mal menor.

Parece imposible que Kuczynski salga por la puerta grande como seguramente soñó, pero aún está a tiempo de irse con alguna dignidad y abocarse a la tarea de intentar limpiar su mancillada imagen. No se puede permitir cumplir ochenta años en la cuerda floja y en boca de todo el Perú.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,