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Opinión


11 Junio, 2016.

PPK: comienzo poco claro

Sería un error pensar que la coalición que lo llevó a Palacio le servirá de algo.

Armando Canchanya

| Columnista

Para un sector de la izquierda la victoria de PPK resulta más que conveniente dado que carece de bases populares en sectores urbanos y rurales que lo sostengan, por lo que no sería un obstáculo en su disputa por esos espacios con un derrotado fujimorismo. Un gobierno de Keiko era un gran dificultad por su capacidad de movilización. Convenía más a esa izquierda un gobierno de un presidente sin peso congresal.

PPK, sin embargo, es un hábil político que busca resultados y está consciente de que debe construir las fortalezas que hoy no tiene para las reformas prometidas. La pregunta es cómo y con quién no quiere.

Erraría PPK al pensar que su éxito dependerá de permanecer cinco años enfrentado al fujimorismo o de que la coalición que lo llevó a Palacio le servirá de algo (o que la mayoría de los medios seguirá apoyándolo, como durante la campaña). De la izquierda no sacará más que dentelladas y con los otros grupos no alcanza.

Seguramente el fujimorismo va a esperar a que le toquen la puerta y tratará de poner condiciones, pero gobernar demanda entender el mapa político, alejarse de maximalismos (ojo, Keiko), saber convencer y, a veces, tragarse sapos (por ejemplo, PPK dijo que la candidata representaba al narcoestado aunque quizá ni él mismo se lo creyera).

PPK tiene las cualidades para gobernar: ahora esperemos que sus primeros movimientos estén a la altura de la difícil partida de ajedrez de estos cinco años que se vienen.