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Opinión


7 Abril, 2017.

¿Por qué el Perú necesita seguridad marítima?

En tiempos de desafíos climáticos como los actuales, las acciones de la Marina de Guerra resultan fundamentales.

Michel Laguerre Kleimann

| Columnista invitado

Hace casi dos años, el expresidente de Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, sostuvo que el “cambio climático constituye una seria amenaza a la seguridad global, un riesgo inminente para nuestra seguridad nacional y, sin temor a equivocarme, impactará en cómo nuestros militares defienden nuestro territorio” (The Guardian, 20/5/2015). Hace dos semanas, durante la décimo cuarta versión del Regional Alumni Symposia del U.S. Naval War College (USNWC), realizada del 21 al 23 de marzo del presente año en la Escuela Naval del Perú, el director general de CENTRUM Católica se refirió a que el panorama futuro —ya actual— viene con grandes desafíos ecológicos-medioambientales intensificados por la asimetría propia entre estados, la misma que se complicaba por causa de la globalización.

En el mismo panel se encontró el profesor de Asuntos de Seguridad Nacional del USNWC, Larry McCabe, quien planteó la pregunta “¿Por qué un país necesita Seguridad Marítima?”, en clara alusión a la verdadera necesidad de una Marina de Guerra en tiempos actuales.

Interesante pregunta que muchos se han hecho, más todavía para quienes, buscando el ahorro de las finanzas del Estado, recomiendan la disminución del gasto en Defensa. Quienes así opinan (no es el caso de Mccabe), olvidan que el Perú es un país geográficamente marítimo, que limita océano más grande del planeta (2 ½ veces el tamaño del Atlántico) y que, por historia, su pueblo siempre lo ha tenido presente.

Las diversas actividades que se realizan en mar, ríos y lagos de nuestro territorio nos asegura que una importante porción de peruanos desarrollan sus vidas en estrecha conexión con el medio acuático: pesca, comercio marítimo, investigación académica de amplia gama que va desde las ingenierías hasta las humanidades, deportes náuticos como el remo, el surf, la natación, y la gastronomía marina —por mencionar algunas actividades en general que han dado alegría y orgullo al Perú—  son prueba de lo dicho. Actualmente, estas se ven afectadas debido a los efectos del cambio climático, que han intensificado lluvias, desbordes, sequías, anomalías migratorias, entre otros, generando la discontinuidad en el desarrollo productivo, profesional, comercial y recreacional de parte de la población peruana en el ámbito acuático.

Por ello, las dotaciones de unidades de superficie, aeronavales, infantes de marina, operadores especiales y las brigadas de socorro y de rescate de la Marina de Guerra del Perú se han hecho presentes en las zonas afectadas buscando restablecer la calma y la normalidad previa al desastre, en especial en zonas de influencia acuática. Esto facilitará dar inicio a la fase de reconstrucción, para que la población vuelva al mar, a los ríos y a los lagos para seguir pescando, comerciando, investigando y divirtiéndose. Todo esto en el marco de dos de los cinco roles estratégicos de las Fuerzas Armadas: “Participar en el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres” y “Participar en el desarrollo nacional”.

En otras palabras, y respondiendo a la pregunta de McCabe, los intereses marítimos del Perú propenden al “desarrollo económico e industrial, así como al bienestar de una nación”, justificando así la existencia de su Armada. Es una simbiosis inseparable, más aún en tiempos de desafíos climáticos globales como los actuales.


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