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Opinión


19 Junio, 2018.

¡Por favor! ¿De qué censura estamos hablando?

La supuesta mordaza solo se reflejará en que podrán reducirse los ceros a la derecha y los colores de los estados financieros de los medios de los medios de comunicación. Los hará más eficientes e independientes, y aprenderán a sobrevivir en la jungla.

Lo que más molesta es que se le llame Ley Mordaza: es una denominación equívoca y solo efectista, un lenguaje de madera absolutamente artificial para intentar calar en las emociones de la gente y para que quede en el sentir popular que se trata de una decisión propia de dictaduras. Buscan atribuir a la pretendida tiranía parlamentaria –promovida por una imaginaria y supuesta alianza del Apra con el fujimorismo– el pernicioso objetivo de silenciar a los únicos defensores de la verdad y la democracia, asesinarlos por “asfixia” (Rosa María Palacios dixit), desaparecer a la sagrada prensa peruana.

Es otro tema que vuelve a dividir al país y en el que los medios vuelven a mostrar su irresponsabilidad. Desde hace varios días es casi de lo único que se habla; se ha robado todas las portadas y editoriales. Cuando los medios se sienten amenazados solo se preocupan en defenderse y el resto del país queda en stand by. El culto a su “ego” hace que los problemas cotidianos y dramáticos del Perú desaparezcan, pero la mala noticia es que el ciudadano de a pie está absolutamente a favor de la eliminación de estas inmerecidas gollerías. Simplemente dice NO al subsidio estatal, NO al dispendio del dinero público, un NO rotundo de todos, especialmente de aquellos olvidados en cuyo nombre engañosamente se defiende la publicidad estatal.

Algunas reflexiones:

Uno. El artículo 2 de la Ley 30793 (Ley que regula el gasto de publicidad del Estado peruano) establece que “las entidades públicas deberán suscribir cuentas en las principales aplicaciones de redes sociales, en especial, aquellas que tengas mayor difusión y numero de usuarios y consignar en ellas sus comunicados, avisos y demás temas de difusión social”. Se está privilegiando el uso del Internet, como debe ser. La tendencia debe ser usar la tecnología: aquellos que defienden con bravura la publicidad estatal en medios privados como único mecanismo de información defienden el atraso y el subdesarrollo.

Dos. La Red Dorsal nacional tiene el objetivo de interconectar 180 de las 196 capitales de provincia en 21 regiones del país mediante 13 500 kilómetros de fibra óptica. Para el caso de las tres regiones excluidas –todas ubicadas en la selva por la dificultad de acceso– se ha previsto otras alternativas como las redes de microondas y los servicios satelitales. Este contrato fue adjudicado al Grupo Azteca y recibe un subsidio anual de 18 millones de dólares por parte del Estado peruano. Sería importante que el MTC informe el nivel de avance y si se están cumpliendo con las metas y objetivos dispuestos en la concesión.

Tres. El Gobierno permite que la procuraduría de Sunat, coludida con la ignorancia en temas fiscales de los magistrados del Poder Judicial, obtenga fallos que con atrevida contundencia determinan que los servicios satelitales están gravados con el Impuesto a la Renta, abiertamente en contra de opiniones de expertos y de resoluciones especializadas del Tribunal Fiscal que –luego de años de estudio y análisis– han establecido que dichos servicios están inafectos por no constituir renta de fuente peruana.

A pesar de la inmensa campaña de difusión de las empresas de telecomunicaciones y AFIN, respecto a la arbitrariedad y confiscatoriedad de dichas sentencias y del grave perjuicio que le ocasionaría a la dotación de cobertura a las zonas más alejadas del país, no he escuchado una sola palabra del presidente ni del ministro Edmer Trujillo. Tampoco de la Comisión de Transportes del Congreso. ¿Pensarán que el problema le compete solo a Telefónica?

Se equivocan. Le compete al país y con esta nueva ley de medios le compete, más que nunca, al Gobierno que tiene la responsabilidad de fortalecer los mecanismos de comunicación universal. Es indispensable que tomen cartas en el asunto.

Cuatro. Posiblemente esta ley tenga una corta vida. El presidente del Tribunal Constitucional se ha pronunciado muy prestamente a decir que de presentarse más de una demanda de inconstitucionalidad estas serían acumuladas para agilizar la sentencia. ¡Qué parcializada eficiencia! Resulta clarísimo que esta prohibición no le cierra la boca a nadie, ni censura ni interviene y tampoco castiga.

La supuesta “mordaza” solo se reflejará en que podrán reducirse los ceros a la derecha y los colores de los estados financieros de los medios de los medios de comunicación. Los hará más eficientes e independientes, y aprenderán a sobrevivir en la jungla. Que agradezcan… ¡al final les hacen un favor!


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