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Opinión


13 Septiembre, 2016.

¡Pon orden, Keiko!

¿Fuerza Popular anda peor que el Doc?

Pedro Tenorio

| Columnista

O estamos ante una ingenuidad política de campeonato —que exige rectificación inmediata— o estamos ante un contubernio descarado para tratar de allanarle el camino electoral a Keiko Fujimori eliminando (¡sin justificación a la vista!) el requisito del 50% más uno de los votos, tal como establece la Constitución en su artículo 111 (así como la segunda vuelta electoral como la conocemos hoy), como requisito indispensable para que la hija de Alberto Fujimori pueda alcanzar la presidencia de la República en los próximos comicios.

Así como lo lee. Porque no es poca cosa que la parlamentaria fujimorista Patricia Donayre, coordinadora del grupo de reforma electoral de la Comisión de Constitución del Congreso, apoye públicamente la propuesta de Javier Velásquez Quesquén de prescindir del balotaje si algún candidato alcanza el 40% de los votos en primera vuelta y conserva una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre su más cercano competidor. ¿Solo 40%, o sea justo el porcentaje que Keiko (39.81%) estuvo muy cerca de obtener en la primera vuelta pasada y bien podría alcanzar en 2021, sobre todo cuando van dos elecciones seguidas (2011 y 2016) donde le ha sido imposible lograr la mitad más uno de los votos para ganar?

Es decir, ¿a esto aspira el fujimorismo parlamentario: a una ley con nombre propio que beneficie a su candidata, aun cuando la presente el Apra?

Se dirá que el sistema propuesto por Velásquez funciona desde hace décadas en Argentina. Sin embargo, no hemos escuchado argumentos válidos para descartar el sistema utilizado en el Perú desde los años 80.

Lo paradójico de todo esto no es cómo el Apra le hace “patita de gallo” a esta aparente maniobra naranja, sino que en 1999 ya se discutía en ciertos círculos palaciegos cómo cargarse la segunda vuelta, que asomaba como el más serio obstáculo para la “re-reelección” de Alberto Fujimori, y fue el propio súper asesor Vladimiro Montesinos uno de los que descartó esta vía.

Recordemos: según el vladivideo del 14 de junio de 1999 “Encuentro de un banquero con Montesinos y la cúpula militar I (Dionisio)”, allí se da cuenta de una reunión entre el Doc y quien por entonces era uno de los empresarios más poderosos del país, Dionisio Romero. Y este, preocupado ante la dificultad de un triunfo electoral de Alberto Fujimori, explica que el Congreso de ese entonces —de abrumadora mayoría naranja— bien podría eliminar la segunda vuelta facilitando así un triunfo del Chino.

La respuesta de Montesinos no le da cuerda al entusiasmo de Romero. Dice el ‘Doc’: “No podemos cambiar las reglas de juego, porque eso significaría una acción un poco grotesca a nivel de opinión pública”. Y así, pasan a comentar otros escenarios políticos.

Lo demás es historia conocida.

HOY lo grotesco es que existan parlamentarios como Patricia Donayre (que en 1999 se oponía a “la dictadura” de Alberto Fujimori, jaja) apoyando un evidente cambio en las reglas de juego para favorecer su opción política.

¡Hasta el ‘Doc’, 17 años atrás, sabía que una cosa así era demasiado!

Este no es el tipo de debate que más favorezca a Keiko Fujimori si de ganar la próxima elección se trata. Y es la peor publicidad posible para sus promesas de un “nuevo fujimorismo” en campaña. Ella debería deslindar de estas especulaciones cuanto antes… Salvo, obviamente, que una ayudita así sea lo que realmente espera. Un despropósito por dónde se mire.


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