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Opinión


11 Julio, 2018.

Podrido doble estándar

El expresidente Kuczynski y el fujimorismo estuvieron de acuerdo con una reforma destinada a evitar que las argollas sigan manejando a su antojo el CNM. ¿Adivinan quiénes se opusieron? ¡La progresía, que hoy reclama un cambio que en su oportunidad no le interesó apoyar!

Conforme pasan los días se va viendo el doble estándar de ciertas personas para evaluar los destapes de corrupción en el país. Cuando todo el país clamaba al cielo porque se presentaran pruebas que mostraran los intentos de torcer la voluntad de ciertos congresistas para evitar la vacancia del presidente Kuczynski, llegaron los famosos videos y audios de Mamani que mostraban descarnadamente como se intentaba comprar votos en el Congreso.

¿Y qué pasó? Se inició una implacable cacería contra el congresista puneño y contra el fujimorismo.

Aquella vez la discusión se centró –mejor dicho, CIERTA PRENSA centró el debate– en cómo se había obtenido esas grabaciones y no en su contenido. Eso poco importaba; total, el presidente agobiado por el escándalo y las evidencias había renunciado. Pese a que dichas grabaciones eran legales por que las había llevado a cabo el propio Mamani, se dejó de lado –como no podía ser de otra manera– a los emisarios ppkausas que realizaron tal “faenón” y nadie más se ocupó de ellos. El tema fue (y sigue siendo por cierto) cómo se grabó: no lo que se grabó.

Hoy, cuando el IDL revela –no sabemos cómo– unos audios que muestran –también descarnadamente– la corrupción al interior del Consejo Nacional de Magistratura (órgano encargado de nombrar jueces y fiscales) y de nuestro sistema de justicia, nadie pone en tela de juicio cómo se obtuvieron dichos audios. Más bien hay una honda preocupación por saber quién es “la señora K” (sic). O sea, en lugar de centrarse en la tremenda corrupción que evidencian esos audios, la idea es culpar –una vez más– al fujimorismo y a su lideresa del tema. Y lo hace, además, de una manera burda pues de la escucha de los audios no se desprende en ningún momento la participación de Keiko Fujimori.

El fujimorismo no tiene participación alguna en los gremios que eligen a los miembros del CNM; inclusive estuvieron de acuerdo con una reforma propuesta por el expresidente Kuczynski para evitar que las argollas sigan manejando a su antojo esta entidad. ¿Adivinan quiénes se opusieron? ¡La progresía, que hoy reclama un cambio que en su oportunidad no le interesó apoyar!

Queda claro que la única motivación de esta gente es culpar al fujimorismo –y de paso el aprismo– de lo que sea, que averiguar las raíces mismas de un sistema de justicia que salvo honrosas excepciones muestra una evidente podredumbre. Avisados estamos.


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