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Opinión


16 Diciembre, 2017.

¡Perdemos todos!

Pierde PPK, su presidencia y prestigio; pierden los ministros; pierden los que se quedan acompañando a PPK en su lucha por el poder; pierden la economía, la estabilidad; pierde también el partido naranja. Y pierden la reconstrucción del norte, la inversión, la gobernabilidad, la buena imagen del Perú, la política en general.

En la historia siempre hay hechos que marcan un antes y un después, que definen situaciones importantes y que, por eso mismo, son de gran relevancia

¿Ejemplo? Los Trece de la Isla de Gallo en la historia. Unos avanzaron y otros se quedaron. Y eso generó historia. ¿Otro ejemplo? El video Kouri-Montesinos. Marcó un quiebre, un límite, un final. Fue un escándalo que dio la vuelta al mundo. Y cayó un gobierno.

Hoy estamos ante un hecho que marca un no retorno en la historia de la gobernabilidad, y que impacta tan fuertemente en la población que nadie lo olvidará. Se trata de la noticia que demostraría que PPK ocultó haber realizado (directa o indirectamente) consultorías para una empresa, cuyo interés era contratar con el Estado, habiendo sido él un funcionario del gobierno. PPK, además, habría negado esta vinculación por escrito, lo que equivale a decir que mintió.

El golpe mediático ha sido devastador para su gobierno. Apena decirlo: lo ha destruido. Le ha quitado legitimidad ante la opinión pública y autoridad en política nacional. Y en términos de gobierno efectivo, de nada le serviría un proceso de probanza administrativa, pues eso no resolverá la actual crisis política. Desde esa perspectiva su suerte está echada.

Ese mismo día PPK dio un mensaje cerca de la medianoche. En él dijo que la empresa de su propiedad, involucrada en las supuestas denuncias de corrupción, no estaba a su cargo —eso es cierto— sino que la administraba otra persona de nacionalidad extranjera. Pero no dijo que la mencionada empresa era unipersonal, y que por lo tanto los dividendos (producto de las asesorías y/o consultorías) eran para él mismo, en su calidad de único propietario. Además, a estas horas ya parece estar probado que esa empresa giró fondos a su cuenta personal tras los pagos recibidos.

Tres bancadas acordaron presentar la moción de vacancia y el pleno aceptó debatir la vacancia del presidente. Lo que viene este jueves será un mero trámite si es que PPK no renuncia antes. Se discute si se está respetando el debido proceso, pues la decisión de vacarlo ya habría sido tomada por muchos parlamentarios más allá de la defensa del presidente.

El país mira ahora a Martín Vizcarra como su sucesor constitucional. Se está diciendo además que el propio entorno de PPK buscaría hacerlo a un lado para que asuma el mando la segunda vicepresidenta y no él.  ¿La razón? Intereses políticos de grupo. Quizás los mismos intereses que condujeron a PPK a la irresponsable situación en la que ahora ese encuentra.

Nada sería más errado que concretar esa propuesta, pues significaría además que la norma constitucional puede ser manipulada o irrespetada al antojo de intereses subalternos.

Si Vizcarra invita a participar de la gobernabilidad a los sectores que este gobierno excluyó u omitió; si no es déspota ni insultante con la oposición como lo fueron algunos de su entorno; si concierta un acuerdo político para la gobernabilidad; si comprende la lógica de una comunicación asertiva y social; si impulsa desde el primer día una política real contra la corrupción tal vez puedan generarse las condiciones para dirigir el país de una manera diferente. No obstante, ya hay voces que están solicitando elecciones anticipadas. En esos niveles se encuentra la gravedad de la situación política peruana.

En todas las variables, perderá el país. Pierde PPK porque pierde la presidencia y un prestigio acumulado por muchos años. Pierden los ministros que renuncien (si es que alguno renuncia). Pierden los que se quedan acompañando a PPK en su lucha por el poder (tal vez hasta queden deslegitimados). Pierden la economía, la estabilidad, la ilusión y los sueños. Pierde también el partido naranja (una victoria pírrica es una forma de derrota). Y pierden la reconstrucción del norte, la inversión, la gobernabilidad, la buena imagen del Perú, la política en general.

Felizmente los peruanos somos mucho más que eso.  Peores cosas han pasado en la historia. A pesar de las adversidades, de los escándalos, de las acusaciones y de la actual crisis política, saldremos adelante. La legitimidad de la democracia peruana está en riesgo y esa es una razón muy importante para entre todos consolidarla.


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