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Opinión


23 Diciembre, 2017.

“Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley”

Recuerdo que muchos criticaban a una hija porque consideraban que su única motivación para estar en la política era liberar a su padre. Hoy, cuando un hijo —desde su posición de congresista— hace lo mismo, repentinamente ya no está mal hacerlo. Es un buen hijo, dicen.

Invitado

| Columnista invitado

A propósito del voceado indulto que se le concedería al expresidente Fujimori como retribución a la abstención de diez congresistas fujimoristas liderados por Kenji Fujimori (que impidieron la vacancia del actual presidente), se me viene a la memoria cuando hace muy poco tiempo se acusó a ciertos congresistas de negociar sus votos y entrar en componendas para nombrar candidatos al BCR y el TC. Se habló aquella vez de una oprobiosa “repartija”: hubo marchas, lavadas de bandera de los indignados de siempre que andaban reclamando a diestra y siniestra por la que era, según decían, una perversa y proterva práctica parlamentaria profundamente antidemocrática.

Estos individuos señalaban rojos de ira: ¿cómo los congresistas pueden cambiar o negociar sus votos al mejor postor a cambio de beneficios? Bueno, al parecer esa práctica ya no resulta ni tan oprobiosa ni tan perversa: lo será dependiendo de quién la haga.

De otro lado, recuerdo también cuando muchos criticaban a una hija porque consideraban que su única motivación para estar en la política era liberar a su padre. Hoy, cuando un hijo —desde su posición de congresista— hace lo mismo, repentinamente ya no está mal hacerlo… es un buen hijo dicen. También recuerdo la indignación contra una congresista por unas desafortunadas declaraciones contra las mujeres y la protesta masiva para que se vaya, congresista a la que ahora —luego de abstenerse el jueves último— ya nadie se le ocurre cuestionar; o el caso de ese otro padre de la patria —ese que decía que leer causaba Alzheimer— antes vilipendiado y que hoy pasa piola porque también votó con Kenji. Al parecer, el Alzheimer alcanzó a muchos sin haber leído siquiera.

Como comprenderán, ya resulta ocioso referirse al doble estándar de algunos: solo diré que son cosas del Orinoco que tú no sabes ni yo tampoco… y que se pierden en la oscuridad de la noche. No digo más. Que tengan todos una muy feliz navidad y un excelente año 2018.


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