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Opinión


6 Julio, 2018.

Para hablar de educación inclusiva

Resulta imprescindible eliminar la gran barrera de la violencia infantil, una problemática que hasta este momento no tiene mecanismos concretos de solución que asegure la recuperación de las víctimas y evite el abandono escolar.

Elizabeth Zea

| Columnista invitada

Para hablar de inclusión educativa en el Perú primero es preciso eliminar la gran barrera de la violencia infantil, una problemática que hasta este momento no tiene mecanismos concretos de solución que asegure la recuperación de las víctimas y evite el abandono escolar. El Ministerio de Educación ha implementado el observatorio SíseVe pero solo tiene un fin estadístico e informativo: no se ha generado ningún mecanismo de seguimiento de los casos reportados, algunos con lesiones graves, que terminan en la policía o en la fiscalía sin un proceso judicial.

Tampoco se trabaja en los colegios con docentes, menores de edad ni padres. Debemos recordar que cuando hablamos de violencia escolar debemos enfocarnos en los primeros agentes de socialización: la escuela y, sobre todo, la familia.

Es la familia nuclear –el primer campo de interacción social– la que nutre al niño en las convenciones, normas sociales y valores morales. Es necesario trabajar medidas de prevención fomentando la cultura de denuncia a través del Consejo Educativo Institucional-CONEI, un mecanismo de concertación, participación y vigilancia; pero aún existen colegios donde no se conforma, tal como consta en el requerimiento que la UGEL de San Juan de Miraflores hiciera a las instituciones educativas de su sector en marzo de este año.

Si el gobierno peruano tiene como meta generar políticas educativas inclusivas debe mirar al interior del país. Se ha destinado más de 334 millones de soles en virtud a un plan multisectorial contra el friaje –publicado en abril– que enfatiza la ayuda en el sector agricultura y seguridad alimentaria. De este dinero, ¿cuánto se está destinando a los colegios, a las aulas de clase, a los comedores, a las postas médicas?, ¿Ya inició las inspecciones en campo, el procedimiento de selección para la contratación? ¿Ya tenemos la conformidad técnica del PRONIED para la construcción de la infraestructura?

Si queremos trabajar en una agenda de inclusión educativa, preocupémonos por implementar en todos los colegios medidas afirmativas en favor de nuestros niños con habilidades diferentes; mejoremos el acceso a fondos de financiamiento y a servicios públicos en beneficio de nuestros talentos deportivos; promovamos el deporte como parte de una estrategia preventiva contra el pandillaje y la drogadicción. Porque si pensamos que la prioridad es la incorporación de enfoques en el currículo escolar y no la urgente atención a nuestra realidad, ¿de qué inclusión estamos hablando?


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