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Opinión


22 Mayo, 2018.

¡Otra vez a la carga los ruidosos fariseos de la prensa!

¿Qué sigue? ¿Cuánto gasta el Congreso en papel higiénico? Penoso. A propósito: jamás he visto reportaje alguno de estos acuciosos sabuesos “independientes” sobre el multimillonario gasto en publicidad estatal (claro, qué van a chocar con sus bolsillos) o por las millonarias consultorías de la época del ministro Saavedra. ¡Ahí sí bien calladitos!

Qué fácil es hacer demagogia para intentar golpear una vez más al Congreso. Esta vez una compra rutinaria aprobada hace unos meses con todas las formalidades de ley y sin ningún viso de irregularidad o sobreprecio se ha convertido en el caballito de batalla de una prensa irresponsable que no desaprovecha la oportunidad para levantar gratuitamente a la ciudadanía contra un poder del Estado.

Así, no vemos dónde está lo incorrecto o irregular en la renovación de equipamiento para las oficinas de los congresistas: 60 televisores de 43 pulgadas (S/ 79. 500), 76 frigobares (S/. 42 940), 59 trituradores de papel (S/. 39 825), 92 dispensadores eléctricos para agua fría y caliente (S/. 49 220) y 39 deshumedecedores de ambiente (S/. 42 861) –todo lo cual llega a la “impresionante” suma de S/.  254 346– son el motivo de esta nueva denuncia que, por supuesto, ya tiene al Congreso nuevamente en la picota y al tema en las primeras planas de cuanto medio escrito, televisivo y radial hay.

Obviamente la campaña ha surtido el efecto deseado: la gente está “indignada” y ya algunos congresistas pisaron el palito cayendo en destempladas reacciones para el beneplácito de una prensa que solo vive del escándalo y el aplauso fácil. Ese es nuestro periodismo de “investigación”: se ocupa de temas menores y sin trascendencia y no ataca temas medulares, como por ejemplo en qué va la reconstrucción del norte del país.

¿Qué sigue? ¿Cuánto gastan en papel higiénico? ¿Cuántos jabones consumen? Penoso. A propósito: jamás he visto reportaje alguno de estos acuciosos y puntillosos sabuesos “independientes” sobre el multimillonario gasto en publicidad del Estado en algunos medios de prensa (claro, qué van a chocar con sus bolsillos) o por las millonarias consultorías con dineros públicos en la época del ministro Saavedra. Ahí sí que andaban bien calladitos… fariseos.


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