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Opinión


11 Febrero, 2018.

Oh, qué será, qué será: ¿será renuncia?

Hierven rumores: cuadran a Meche, PPK renuncia antes de que hable Barata, Martincito se amarra a la Constitución y veta lo que se firme en estos días.

Efraín Trelles

| Columnista

Podemos intentar hacernos los locos. No es muy difícil. Pero es evidente que algo ocurre y no queremos reconocerlo. A menos de que haya llegado esa hora estelar en la que salvo los perjudicados el resto se pone de perfil para no interrumpir el desenlace.

Una vez más la nota se vuelve musical. Pero esta vez la adornan los acordes inolvidables de esa canción en la que el gran Chico Buarque se preguntaba qué ocurría y lo hacía en ese tono melódico lleno de suspicacia. “Oh, que será, que será/que andan susurrando en versos y trovas/que anda en las cabezas y anda en las bocas”.

Y empieza el baile de los enterados, el aluvión de los que dicen saber de verdad lo que ocurre, el jarabe de lengua que todos quieren disfrutar. Y es “que están hablando alto en los bodegones/gritan en el mercado están con certeza”. Dicen que la vacancia ha perdido peso y lo cierto es que no se ve a Arana o  a Verónika insistiendo en ella. ¿O sea que se salvó PPK?

Al contrario. Dicen los profetas que se prepara el escenario de su renuncia. ¿Será? Aseguran que sí, aunque el tema de la renuncia de PPK pertenece al terreno de lo “que no tiene certeza ni nunca tendrá/lo que no tiene arreglo ni nunca tendrá”. Pero ahí están las voces, ahí los ecos.

Que Vizcarra ya llegó hace un par de días. Que los enfrentamientos entre PPK y Meche ya son insostenibles. Y que la posible renuncia deja de ser impensada. Al contrario, con Meche en desgracia (las lágrimas televisadas no bastan), establecida la independencia constitucional de Martincito y con Barata a punto de hablar, el escenario de la renuncia —aseguran los sabios— cobra tanta fuerza que hasta “lo piensan los bandidos, los desvalidos/en todos los sentidos”.

Aparentemente el acuerdo entre la Fiscalía y Barata, dejando de lado la maniobra de los procuradores para silenciar al testigo, ha permitido asegurar las declaraciones de Barata. Frente a ello, la renuncia es lo mejor para cerrar una coyuntura política  “que no tiene decencia ni nunca tendrá”. Una coyuntura que los ciudadanos aguantamos con descaro y “que no tiene censura ni nunca tendrá”.  ¿La “que no tiene juicio?”.

Nadie publica, todos se ponen de perfil. Tanto susurran los sabios que todo se confunde. Salvo una única certeza: Martincito no está amarrado a PPK, solamente se rige por la Constitución. Esto es algo que PPK, Meche (y Zavala) no quieren aceptar. ¿Martincito completará el mandato o convocará a elecciones? ¡No pues! Esa es otra canción….


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