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Opinión


22 Febrero, 2018.

¡Oh, Javier, recuerda que también eres mortal!

Barreda sabe que PPK es un hombre caprichoso y que cualquier disonancia podría costarle el puesto. ¡Lealtades equivocadas, señor ministro! Que una subida de la RMV tiene alto impacto en el crecimiento de la informalidad lo sabe hasta un lego en la materia.

No se explica cómo, de la nada (salvo que exista alguna promesa encubierta con las centrales sindicales que date de su reunión de setiembre pasado), hace unos días el presidente dispuso evaluar la Remuneración Mínima Vital solicitándole al oficioso ministro Barreda convocar al Consejo Nacional de Trabajo, con la mayor celeridad. Sin embargo, como se dice en inglés: “He opened a whole can of worms”… una expresión que PPK muy bien conoce y que describe perfectamente esta compleja situación.

Kuczynski, tratando de dar solución a un embrollo (su propia y compleja maraña), ha generado todo tipo de consecuencias previsibles pero eventualmente irresistibles que le van a pasar una gruesa factura apenas empiecen las marchas de la CGTP, CTP y demás organismos sindicales. Las pretensiones de estas son, como siempre, astronómicas y muy alejadas de la realidad. Prepárese, ministra Cooper, porque posiblemente los reclamos se hagan extensivos a los trabajadores del Estado que tienen las remuneraciones congeladas desde hace muchos años.

Inexcusable que con su amplia experiencia PPK haya olvidado que no hay medida más populista que decretar aumentos de sueldo en época de vacas flacas. A fines del 2016, el exministro de Economía Alfredo Thorne manifestó que podría evaluarse un alza de la RMV a S/.900 si durante el 2017 crecíamos un honroso 4.8% y la inflación se mantenía en 3%. Las cifras fueron una decepción: con gran esfuerzo llegamos al 2.3% (a pesar de que el FMI y algunos reputados bancos de inversión habían predicho un optimista 4.3%). Comprendemos que el ministro Thorne ya no forma parte del entorno cercano del presidente, pero fue su “gurú económico” durante la campaña y batalló contra viento y marea para sostener la peregrina reducción del IGV (de la que ya nadie se acuerda, salvo algunos desfasados incautos).

Hoy, y con razón, Thorne es un ácido crítico de esta propuesta. No solo por los costos asociados que generaría el aumento y que tendrían un impacto a la vena en las pequeñas empresas, sino por nuestra pobre productividad y crecimiento. Una de las variables más importantes en la toma de decisiones es “la oportunidad”, la misma que PPK no tuvo ningún empacho en saltarse a la garrocha. A más inri, el ministro Barreda declaró alegremente en entrevista a Perú21 que “subir el sueldo mínimo reactivará la economía” y que “la subida generará una mayor capacidad de consumo junto a otras medidas de confianza a la inversión y permitirá que el Perú crezca más de 4% en el 2018”.

Corresponde a la cabeza del sector, en teoría especializado y con inmediata capacidad de advertir los posibles impactos negativos de una decisión, hacer control de daños, poner paños fríos y aconsejar prudencia cuando el presidente se va de boca. Sin embargo, ¿qué se puede esperar de un ministro aún encandilado con su fajín, (que le costó el repudio de sus compañeros apristas) sino genuflexa sumisión?

Barreda sabe que PPK es un hombre caprichoso y que cualquier disonancia podría costarle el puesto. ¡Lealtades equivocadas, señor ministro! Comprendemos que sociólogos como él no manejen las variables económicas al detalle, pero que una subida de la RMV tiene alto impacto en el crecimiento de la informalidad lo sabe hasta un lego en la materia. ¿Metiendo el dedo en la llaga de Sunafil? ¿Barreda contra Barreda? En todo caso, debió asesorarse adecuadamente antes de dar la entrevista y andarse con cautela.

Es terrible la calidad profesional de algunos funcionarios públicos, más aún cuando sus voluntades están cautivadas con el efímero mando. Para ver si reacciona, cual emperador romano, habrá que recitarle al oído cada cierto tiempo: ¡Oh, Javier, recuerda que eres mortal! En realidad, la única explicación razonable es la inmensa y costosa cortina de humo que PPK ha pretendido generar para distraer la atención y los flashes de sus mal habidas comisiones y cuestionamientos, de sus extrañas vinculaciones con Odebrecht y otras vedettes de la corrupción.

Mal jugado, PPK: solito estás sembrando más obstáculos en tu ya intrincado camino, el que parece tendrás que recorrer casi en soledad.


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