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Opinión


14 Marzo, 2018.

Oda a Martín Vizcarra

Ese vicepresidente que siempre ocupó un lugar secundario (porque nunca un triunfo electoral ha sido decidido sobre la base de sus bondades o defectos) hoy es el gran protagonista.

Como todos han decidido darle con palo y retarlo (en especial los miembros de su propia agrupación política) dedico estas líneas nada poéticas a destacar cualidades que nuestra feble memoria nacional parece haber olvidado.

Martín Vizcarra es un goleador. Tenía excelentes credenciales antes de postular a la primera vicepresidencia en la plancha de Peruanos Por el Kambio. Vale recordar algunos extractos periodísticos donde enaltecen sus múltiples cualidades como gestor y líder de la región Moquegua:

“Desde el 2011 Moquegua lidera el ranking de educación en todo el país; el Instituto Peruano de Economía la señala como la región más competitiva, solo detrás de Lima, y de tener una de las economías con mayor crecimiento. Solo en el 2013, avanzó 16% […] Igualmente, si Moquegua participara en la prueba PISA como un país, sería uno de los primeros de Sudamérica” (El Comercio, 14 de noviembre del 2014).

“Mientras todas las miradas continúan en Cajamarca y en el entrampado conflicto de Conga, Moquegua anuncia el acuerdo del proyecto Quellaveco y nos sorprende con diálogos y modelos a imitar […] Martín Vizcarra, presidente de la región Moquegua, hizo realidad el diálogo a pesar de: 1) la intensa oposición social que soportó; 2) la presión empresarial por el inicio del proyecto; y, 3) la indiferencia inicial del gobierno” (La República, julio del 2012).

“En tiempos en que el cargo de presidente regional se encuentra tan desprestigiado, Martín Vizcarra es un hombre que camina por las calles orgulloso de su labor […] No se esconde, no agacha la cabeza, no miente. El actual presidente regional de Moquegua, en vez de adversarios, tiene admiradores […] Ha sido tentado hasta en dos oportunidades para formar parte del Consejo de Ministros de Ollanta Humala, y en ambas ha declinado sosteniendo que su compromiso es con Moquegua y que lo cumplirá hasta el último día” (El Comercio, 14 de noviembre del 2014).

Martín Vizcarra fue invitado como expositor de CADE en el 2014 para difundir las claves del éxito del modelo de educación en Moquegua y expresó: “Para lograr las metas trazadas en educación, también se tiene que apostar por una buena salud de los estudiantes dotándolos de los servicios básicos, con el objetivo de acortar las brechas entre la educación urbana y la rural, donde no solo se invierta en infraestructura sino en implementación y capacitación de los docentes. Esto gracias a que Moquegua asigna el 30% de su presupuesto anual a educación” (recogido por Expreso, informativo de Moquegua, 14 de noviembre del 2014).

Tuvo la sabiduría (y humildad) de renunciar al cargo de ministro de Transportes y Comunicaciones, luego de una corta gestión de diez meses que fue perseguida por el fantasma de Chinchero y por su controvertida decisión de aprobar la adenda No. 1 en el contrato de concesión con Sociedad Aeroportuaria Kuntur Wasi S.A. y hoy es un exitoso embajador en Canadá, cargo que ocupa merced a un agradecido presidente. Recordemos que el Perú representa para Canadá el segundo socio comercial de Latinoamérica. Por su parte, esa nación constituye el octavo país inversor en Perú y el segundo en minería, luego de China que concentra el 35% de inversiones en ese sector.

Según dicho de su equipo en la embajada, Vizcarra es expeditivo y orientado a resultados: el mejor embajador que han tenido en años. Hizo gala de ese reconocimiento al inaugurar con brillo el pabellón del Perú en el PDAC (la feria mas importante de minería en el mundo, realizada en Toronto a inicios de marzo) y hacer una interesante disertación sobre el rol que jugó en la obtención de la licencia social para Quellaveco, conjuntamente con Angloamerican.

¡Los escenarios cambian muy rápidamente! Ese vicepresidente que siempre ocupó un lugar secundario –porque nunca un triunfo electoral ha sido decidido sobre la base de sus bondades o defectos– hoy es el gran protagonista. Recién reparamos en su importancia cuando se le necesita. Ahí sí lo escrutamos con minuciosidad e interpretamos cada movimiento y silencio.

Nos guste o no Martín Vizcarra está obligado a recordar que su lealtad es con el país, y no con los delirios y egoísmos de aquellos que lo retan a pronunciarse y acomodarse a las circunstancias. El absoluto respeto a la Constitución y a las leyes debe ser su prioridad.

Estamos seguros de que no defraudará.


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