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Opinión


1 Mayo, 2018.

Nueva trampa caviar para la impunidad

Dicen esos personajes --y sus antenas repetidoras en todos los medios-- que la receptación ilegal de fondos de campaña actualmente no es delito y por lo tanto hay que crearlo. Todo es una maniobra. El delito de recibir dinero en una campaña electoral ya existe: se llama LAVADO DE ACTIVOS.

Mauricio Mulder

| Columnista Invitado

Con la clásica estrategia de aplanadora tipo blitzkrig de Hitler, los caviares están introduciendo en la agenda política una trampa de impunidad bien montada, destinada a blindar a Ollanta Humala, Nadine Heredia y la secretaria de ambos, Verónika Mendoza. Y su portavoz visible, no sabemos si espontáneo o coordinado, ha sido nada menos que el presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez.

Se trata del proyecto para introducir en el Código Penal el delito de receptación ilegal de fondos en campañas electorales. Dicen esos personajes –y sus antenas repetidoras en todos los medios– que actualmente no es delito y por lo tanto hay que crearlo. Y claro: introducen la falacia de que oponerse al mismo es estar con la corrupción.

Todo es una maniobra. El delito de recibir dinero en una campaña electoral ya existe: se llama LAVADO DE ACTIVOS. El Decreto Legislativo 1106 dice textualmente que se pena con prisión de 8 a 15 años a quien adquiere, utiliza, guarda, administra, custodia, recibe, oculta o mantiene en su poder dinero, bienes, efectos o ganancias, cuyo origen ilícito conoce o debía presumir. No es necesario distinguir dónde y en qué ocasión se comete el delito. Puede ser que el que comete el delito reciba dinero para una obra de caridad, para comprarse un caballo o para ganar elecciones: todos los casos serán iguales porque basta recibirlo, sin importar en qué contexto se lo entregan.

Si se aprobase un proyecto como el arriba mencionado, tendrían origen dos elementos de retroceso en la materia de lucha contra la corrupción que volverían inocua la ley.

El primero: si se aprueba que recibir dinero en una campaña pasa a ser un delito nuevo, tendría que establecerse igual criterio para describir todas las circunstancias posibles adicionales. Se podría argumentar que no esta legislado recibir dinero en un partido de fútbol, o tampoco en el marco de la venta de fruta fresca o al celebrar su cumpleaños. Sería ir hasta el absurdo descriptivo. ¿Recibió dinero ilegal? Si la respuesta es sí, eso basta.

Lo segundo es peor. De aprobarse en el Congreso, promulgarse y publicarse semejante ley, los casos de lavados de activos actualmente en curso pasarían al archivo porque el delito rige hacia adelante. No es retroactivo. Así de simple. Se estaría modificando el DL 1106 y aunque la pena sea cadena perpetua, NO SE APLICA para el caso Odebrecht que abarca hasta 2011 (cuando ya existía la ley 27765 de 2002, que creó el delito de lavado de activos).

No hay que caer en la trampa. Dirán que los que se oponen son los que no quieren castigar a los corruptos. Usarán, como lo hacen siempre, falacias y calumnias para apuntalar sus mentiras. Desplegarán su enorme maquinaria dominante. Pero no se preocupen: ya estamos curados.


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