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Opinión


10 Marzo, 2018.

Noviciado crediticio

Los bancos se jactan de haber colocado, recientemente, tarjetas de crédito a más de 200 mil menores de 23 años. ¿Sabrán esos jóvenes que este plastiquito, aparentemente inofensivo, puede llevarlos por caminos insospechadamente dolorosos si carecen de cultura crediticia?

Los bancos se jactan de haber colocado, recientemente, tarjetas de crédito a más de 200 mil menores de 23 años. Me pregunto si a estos jóvenes el noviciado crediticio les pasará una factura muy alta. ¿Sabrán que este plastiquito, aparentemente inofensivo, puede llevarlos por caminos insospechadamente dolorosos si carecen de cultura crediticia?

Algunas reflexiones:

1- La compra de algo tan simple como un televisor para ver la histórica participación del Perú en Rusia 2018 podría complicarles la vida. El incumplimiento de pago genera altísimos intereses y determina el inicio de un sinnúmero de malabares para apaciguar el sufrimiento. En la desesperación, se buscan nuevas fuentes de financiamiento, incluso más onerosas, y se empieza a generar un carrusel imparable. Repentinamente se aparece un banco que ofrece comprar la deuda con supuestas mejores tasas, obsequiando meses de gracia para evitar la asfixia. ¿Ampliación de la línea de crédito? Por supuesto, es parte del paquete regalón para que este bisoño ilusionado se siga endeudando.

2- Recordemos que un buen récord crediticio es muy importante para obtener un nuevo trabajo, pero absolutamente esencial para aplicar a una visa. A un deudor moroso se le pueden cerrar innumerables puertas… ¡por un televisor!

3- La SBS no tiene el menor interés en supervisar los créditos de consumo a pesar de que son los que más reclamos reciben en Indecopi (53% del total) y ante la propia SBS. Les basta que los ahorristas estén protegidos y que los bancos estén sanos. Sin embargo, es un tema dramático para el país que los obliga a adoptar medidas, así se enfrenten a sus supervisados favoritos.

4- ¿Sería mucho pedirle a los bancos líneas de crédito razonables que no expongan más del 20% de los ingresos netos anuales; exigir pagos mínimos más elevados y la caducidad de la tarjeta cada seis meses, así como impedir el retiro de dinero en efectivo por lo menos hasta después de un año de antigüedad como cliente? Sí: pero jamás aceptarían, pues la rentabilidad es sagrada.

5- Entonces propongo una suerte de “brevete crediticio” para manejarse en las sinuosas rutas de contratación con empresas financieras, vale decir, que sea obligatorio para estas entidades tomar una suerte de “examen” al potencial cliente, con el fin de tener absoluta certeza de que entiende perfectamente las condiciones en las que asume el préstamo.

¿Resulta pesado y algo oneroso? Sí. ¿Eventualmente limita su libertad, pues impone un proceso más en este país donde reina la tramitología? Sí. Pero todo lo anterior solo estaría destinado a protegerlo obligándolo a leer la letra chiquita, conminándolo a hacer números, aterrizándolo en su realidad. Las entidades podrían perder un nuevo y jugoso deudor, pero la sociedad se evitaría un posible desesperado.

No olvidemos que la necesidad tiene cara de hereje. ¿O es que a nadie se le ocurrió que la asfixia generada por algunas entidades financieras podría ser una fuente de corrupción?


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