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Cuando las redes salvan
"Condenable" Fotomontaje: Político.pe

Cuando las redes salvan

Romy Schrot ha demostrado que no solo funcionan como instrumentos de división sino también de solidaridad.

Nos hemos acostumbrado a creer que las redes sociales son un nido de serpientes gracias a que nuestros políticos las usan como verduguillos. Sin embargo, para Romy Schroth las cosas no tenían por qué ser así. La joven reaccionó ante una escena inaudita, la grabó y compartió el registro, a través de Whatsapp, Facebook y Twitter, de cómo un abusador golpeaba a un niño de solo cinco años en la calle. Lo denunció y ahora podemos decir que gracias a su acción el niño se salvó de ser uno más en las estadísticas de menores maltratados. 

La ONG Save The Children sostiene que el 60 % de los niños en el Perú es víctima de castigos físicos y humillantes, y si las estadísticas  del INEI  arrojan que los menores de 17 años suman casi 10 millones y medio, entonces tenemos que 6 millones 300 mil niños son víctimas de algún tipo de violencia. Y solo 15 mil 579 denuncias han llegado al Ministerio de la Mujer, otro tanto a las DEMUNAS y muchas menos a las comisarías. Se trata de cifras ínfimas en relación al universo real de niños violentados.

Somos un país con una mayoría escéptica, reacia a buscar ayuda, temerosa de denunciar el abuso, por culpa de un Estado indiferente que no asume este problema social endémico y cuyos programas y servicios de apoyo cuentan con bajo presupuesto y, en consecuencia, con profesionales poco calificados. La clase política, por su parte, tampoco considera de necesidad vital poner en agenda la aprobación del Código de los Niños y Adolescentes que define sus derechos y proscribe el castigo físico (y ojalá incluyese el psicológico también).

La buena noticia de este caso es que no solo ha despertado el debate sino que ha revelado que todavía pervive la capacidad de indignación y la sensibilidad. Y ha demostrado que las redes sociales no solo funcionan como instrumentos de división e incordia —ciertos políticos deberían tomar nota— sino también de unión y solidaridad. 




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