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Los partidos que tenemos
Foto: Vía Marco Sicha Blog

Los partidos que tenemos

Dicen estar listos para competir en las próximas elecciones (¿de verdad?).

1. Aunque no guste a muchos aceptarlo, el PPC es hoy en día un partido prácticamente inexistente. Es un nombre, un buen recuerdo, en realidad una caverna… sin agua, sin luces, sin participación y sin ideas renovadoras.

Dio claros valores de democracia a la historia y fue un gran semillero: ahí están Luis Bedoya Reyes, Felipe Osterling, Alayza Grundi. Pero hoy sus miembros no piensan en cómo quedarse sino en cómo irse; prefirieron ser cola de león y no cabeza de ratón y se asociaron con el APRA para sobrevivir. Por lo mismo, perdieron estrepitosamente: por dejar de lado las ideas, la reflexión, la dimensión doctrinaria. El PPC fue un partido que pudo llevar a Bedoya a la presidencia y convertirlo en un gran mandatario, pero hoy está agonizante, es casi un rezago del siglo pasado.

2. El APRA, el partido con mayor trayectoria del Perú, no logra reconstituirse, convocarse a sí mismo para retomar lo que alguna vez fue: un partido de pensamiento, de liderazgos de la época, de juventudes. De eso tan importante que son los ideales para una nación. Ya tiene casi un año dando círculos: le cuesta salir adelante sin el permiso de su líder principal. Y ahí va.

3. Alianza para el Progreso en cambio es un clan de familia (Acuña, los hermanos, primos e hijos de Acuña... y otra vez Acuña). Y así no se puede desarrollar ni pensamiento ni perspectiva. El dinero y el poder de ese partido están asociados a los Acuña; más que un partido, es un soporte de familia.

4. Solidaridad Nacional es, a diferencia de los anteriores, una asociación creada para tomar el poder donde se pueda y usufructuarlo. Su único interés parece ser ese: sus miembros son transeúntes que entran y salen como si fueran de compras a ver qué encuentran. Es pragmatismo puro más publicidad electoral. No es más que eso.

5. Con Peruanos Por el Kambio la cosa es distinta. Nació para llevar a PPK a la presidencia y ahora es una tarjeta de débito electoral. A los influyentes de su entorno no le interesa ser militantes, lo que quieren es ser ministros. No tiene bases reales ni raíces, ni líderes; tampoco el tiempo para desarrollarlo.

6. Y el Partido Nacionalista es en realidad dos personas. Eso más una licencia de inscripción electoral. Su dirigencia es conyugal y es un instrumento para la canalización de fondos; no tiene doctrina, no tiene voceros, no tiene vergüenza. El nacionalismo como propuesta y pensamiento no existe.

Obviamente hay más partidos. Algunos como Perú Posible son como fantasmas en pena. También está el grupo de Guzmán, que nació con trampa. Faltan otros por nombrar y comentar: Acción Popular, Fuerza Popular, el Frente Esperanza, el Frente Amplio y otros más. Habrá tiempo para hablar de ellos.

Eso es lo que tenemos. Y dicen estar listos para competir en las próximas elecciones. Esa es la realidad de nuestros partidos.



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