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Los hombres también lloran
Foto: "El hombre de la desesperación"

Los hombres también lloran

Víctimas de una educación machista contra la que no pueden pelear.
Ayer se conmemoró el Día de la No Violencia contra la Mujer en todo el mundo y millones de mujeres escuchamos, otra vez, que nuestro cuerpo no es el lugar donde los hombres pueden desahogar sus frustraciones, que no somos inferiores, que no estamos al servicio de nadie.
 
Ayer, sin embargo, cuando en la cabina de RPP recibíamos llamadas del público para que nos comentaran sobre esta fecha, llamó un hombre. Joven, al parecer por la voz. Lloraba. Estaba angustiado. Contaba  en medio de una terrible ansiedad que el domingo le había pegado un puñetazo a su mujer. Que sus hijos habían visto todo. Que desde entonces había huido de su casa. Que se sentía un monstruo. Que él hacía diez años ya no golpeaba a su mujer. Que creía que se había curado. Pero que no. Que no sabía cómo volver. Cómo pedir perdón.
 
Y de pronto, en ese cuadro donde siempre vemos únicamente a la mujer golpeada apareció el hombre víctima de sus propios impulsos. El hombre víctima de una educación machista contra la que no puede pelear. El hombre víctima de sí mismo. Y ese hombre lloraba. Y estaba solo. Solísimo con su violencia. Solísimo consigo mismo.


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