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Cuando El Comercio era golpista
Foto: Archivo El Comercio

Cuando El Comercio era golpista

Breve memoria de una Lima cosmopolita, y llena de hippies criollos, estudiantes revoltosos, políticos cutreros con ambiciones y tanques calentando motores.

Acompáñenme a una visita a mayo de 1968 en una Lima cosmopolita y llena de hippies criollos, estudiantes revoltosos, políticos cutreros y golpistas esperando su momento. Gobernaba Fernando Belaunde Terry y su administración, cinco años después de haber asumido el mando y pese a un ministro de lujo llamado Pedro Pablo, navegaba por aguas muy turbulentas y se mostraba incapaz de resolver los grandes problemas del país.

Había elecciones programadas para el año siguiente y, aunque en ese tiempo no se manejaba encuestas con la frecuencia que se hace ahora, el gran favorito era sin duda el Partido Aprista peruano con un Haya de la Torre entero. Se vivía también el trauma posterior a las guerrillas del MIR, se destapaba un millonario caso de contrabando que comprometía a políticos y gente de uniforme. Para muchos, se respiraba un aroma de inestabilidad propicio para la insurgencia de un golpe militar.

En el mundo, las cosas no marchaban mejor. La población afroamericana luchaba por los derechos civiles, una bala asesina pretendía interrumpir el sueño igualitario de Martin Luther King y en el lejano Vietnam se abría paso a estremecedoras matanzas.

Solo la música florecía. Armando Manzanero endulzaba cualquier corazón partido. Los Beatles cambiaban las mentes con sus canciones, Enrique Delgado y los Destellos rompían al ritmo de “La Ardillita” y todos entonábamos el hit de Ramón Avilés: “Dónde estás, dónde estás, Yolanda”.

Lo que sorprende es la actitud abiertamente golpista de El Comercio, acaso motivada por su ancestral veto al aprismo. El tema era la International Petroleum Company y el laudo sobre los yacimientos petroleros. “La Brea y Pariñas sigue en la Berlina” titulaba el decano, criticando las marchas y contramarchas de Belaúnde con duros términos que hoy le calzarían a PPK.

El decano calificaba de insolente la actitud de la IPC, pues lesionaba la dignidad del Perú y promovía la presentación de un proyecto para adjudicar la Brea y Pariñas a la Empresa Petrolera Fiscal. Estaban dadas las condiciones para el golpe de Velasco. Faltaba un año y cinco meses para la nacionalización del petróleo, para la desaparición de la Empresa Petrolera Fiscal y la creación de Petroperú.

Y, sin embargo, El Comercio ya usaba el nombre de Petroperú en sus titulares. La EPF había ofrecido un premio a la delantera más goleadora de la Copa Perú pero el decano, acaso por la influencia de Augusto Zimmerman, se adelantaba y atribuía el premio al aún no nacido Petroperú. Futurismo golpista, que le dicen.



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