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A la carta

Los políticos hablan de comida

El Pez Amigo: pescados, mariscos y "caviares"

El Pez Amigo: pescados, mariscos y "caviares"

Como será de progre la comida por aquí que hasta Diego García Sayán viene y se pide un cau cau... ¡pero de camarones!

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Llegué a El Pez Amigo recomendada por ciertas amistades afines a lo que en el espectro político peruano se denomina la "izquierda caviar" y pude confirmar dos cosas: una cocina bastante agradable, con un par de platos que no le tienen nada que envidiar a los comederos más célebres en esta Lima Gourmet y una aglomeración de regios y regias que un día marchan por Susana Villarán y Nadine 'Dignidad' Heredia y otro le hacen ascos a morir a Alan García y Keiko Fujimori.

Estoy en un restaurante familiar, de barrio acomodado, bueno en su oferta de pescados y mariscos, y que se ha sabido ganar una clientela política desde 'Siomi' Lerner pasando por Humberto Campodónico, Beto Adrianzén, Carlos Tapia, hasta la tía regia y su larga corte de tecnócratas cuarentones, así como 'oenegeros' con pedigrí democrático como los que abundan en el IEP, Transparencia e Idea Internacional.

Así las cosas me dije: "Vamos a ver qué tan amigo es este pez". ¡Y tenedores a la obra!

Para empezar, el chilcano: cumplidor, generoso en la dosis pero ahí nomás. Parece que la coctelería está lejos de ser prioritaria en este local. Luego del ¡salud! opté por seguir algunas de las recomendaciones con las que había llegado.

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Así, pedí una ensalada de cangrejo que resultó un verdadero manjar: generosa pulpa del crustáceo, alcachofas ligeramente pasadas por agua hirviente y cebollas en juliana bañadas en limón y aceite de oliva dan cuerpo a esta extraordinaria entrada (entre las mejores que he probado en Lima). A ello le sumé un escabeche de bonito con todo el buen sabor de su receta casera y preparado la víspera. Otro acierto del chef que hay que pedir con anticipación porque vuela. Animada como estaba por las entradas (y la cara de felicidad que ponía, a lo lejos, el jovial —y solterísimo— Diego con su cau cau ficho), continué la travesía.

Y dado que me insistían con la causa de cangrejo, me dejé guiar. El bajón fue notorio respecto de los platos anteriores. No estuvo mal, simplemente se trató de una causa común y silvestre que, en una segunda visita, obviaré.

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Opté, eso sí, por el mismo pulpo a la parrilla con camarones y conchas que, me dicen, es uno de los favoritos de 'Siomi' Lerner cuando viene escoltado por sus "Ciudadanos por el Cambio", hoy CPUFI (¡¡jajaja!!), y la verdad que, aunque tierno y bien aderezado (el pulpo, obvio), resultó insuficiente. Para un comensal estaría bien, pero si se pide para compartir, ¡queda muy chico!

Siguieron a este una rueda de arroz verde con conchas de abanico y chaufa con mariscos que, la verdad, no tenían nada de especiales. Probé una cucharada de aquí y otra de allá: lamenté el exceso de parmesano en el primer caso pero me quedo definitivamente con las entradas frías y calientes.

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Es al limón o a la parrilla que El Pez Amigo se muestra más amistoso. Para cerrar, eso sí, le abrimos campo al dulce y optamos por una delicia de lúcuma bastante buena. Su carta de postres es breve y no le deja espacio a la fantasía. Y el café, cumplidor nomás.

Como restaurante de barrio y familiar, cumple con creces. Se entiende entonces por qué los muchachones de la izquierda bacán lo prefieran para sus "petí comités" mientras traman regiamente mil y una estrategias cool para llegar al poder.

"¡Salvo el cucharón (de plata), todo es ilusión!"



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