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Opinión


5 Febrero, 2016.

¿Nos importan las normas electorales?

Acuña se victimiza mientras Guzmán minimiza las irregularidades.

Armando Canchanya

| Columnista

Todos queremos que solo hablen las urnas el 10 de abril. Sin embargo, a la luz de los acontecimientos recientes cabe preguntarnos qué importancia le damos a las normas que rigen los procesos electorales. Nos desgastamos demandando la “democratización” de los partidos y reclamando honestidad a los candidatos pero a la primera prueba nos da miedo aplicar la ley porque “puede afectar el proceso”.

César Acuña entregó una declaración jurada el 10 de diciembre señalando un domicilio en ese momento falso. ¿Acaso para saber si Acuña mintió debe tenerse en cuenta la verdad en el momento de la declaración o interpretar cuál era su intención futura? ¿Es que la demora de UN MES en la verificación tiene más de gesto gracioso por parte del JEE y el RENIEC que de ineficiencia?

De otro lado, Julio Guzmán —salvo que pueda mostrar los certificados del JNE— fue elegido con un estatuto írrito y un tribunal electoral sin credenciales, y su nominación podría ser declarada fuera de la ley. No sabemos si el JNE aceptará una subsanación fuera de tiempo (pese a que los cambios de normas internas pueden hacerse solo hasta antes de la elección de candidatos), inclinándose por una solución “política”, o aplicará la ley.

El peligro es que como ha ocurrido otras veces las autoridades lean las encuestas y periódicos antes de resolver, o se dejen intimidar por esperables manifestaciones. Acuña se victimiza mientras Guzmán minimiza las irregularidades (y no son pocos los que compran sus argumentos por simpatía o puro cálculo).

A la autoridad solo se le pide que aplique la ley, de lo contrario ya sabremos qué hacer cuando venga con el discurso sobre reformas electorales… ¡si después no quiere aplicarlas!


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