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Opinión


9 Mayo, 2018.

No se victimizan, ¡son víctimas!

A nadie se puede meter preso ni despojar de sus bienes por hipótesis, por la sencilla razón de que no vivimos en una DICTADURA (así la fiscalía y el Poder Judicial pretendan convertir al Perú en una).

Cualquier persona con un poco de rectitud moral no puede callar ante el abuso incalificable que están sufriendo, por parte de un fiscal y un juez, Ollanta Humala y Nadine Heredia. Si ya era un abuso que fueran encarcelados “preventivamente” durante nueve meses sin que mediara siquiera acusación fiscal en su contra, debería indignar a toda persona de bien que –sin que haya variado para nada su situación fiscal ni judicial, es decir, sin que el fiscal haya podido acusarlos de nada todavía– el expresidente y su esposa hayan sido desalojados de su vivienda en plazo perentorio de unas cuentas horas.

La incautación de la residencia que ya estaba embargada registralmente fue simplemente un abuso del derecho que había que denunciar en voz alta y con todas sus letras, y cuya naturaleza viciada ha quedado más evidente que nunca con la postergación de dicha medida por treinta días dada en menos de veinticuatro horas.

Pero lo que más me indigna aún es la posición de algunas personas aparentemente inteligentes –desde periodistas, pasando por políticos, hasta gente común y silvestre– que buscan mil y un justificaciones para avalar este atropello disfrazado de derecho. Ese ODIO travestido de “justicia” es el mismo odio que otros tienen contra el fujimorismo y que envilece a la sociedad, destruyendo cualquier posibilidad de ser un país civilizado.

Son muchas las sindicaciones legales que tienen los esposos Humala-Heredia. Desde violación de los derechos humanos (Madre Mía) hasta lavado de activos por aportes de campaña subrepticios de Venezuela (Chávez) y Brasil (Lula-Odebrecht).  Nadie está diciendo aquí que se los exima de responder ante la justicia. Lo que estamos diciendo es que, si ni siquiera el fiscal ha podido sentarlos en el banquillo de los acusados durante meses de meses, todas las sindicaciones son solo eso: hipótesis. Y por hipótesis a nadie se puede meter preso ni despojarlos de sus bienes, por la sencilla razón de que no vivimos en una DICTADURA (así la fiscalía y el Poder Judicial pretendan convertir al Perú en una).

Los cacasenos que justifican el atropello fiscal y judicial  se amparan en la “ley”. No jodan. La ley en manos de inescrupulosos o de fanáticos que pretenden encabezar “cruzadas anticorrupción” utilizan la ley como papel higiénico o como plastelina para torcerla y justificar lo injustificable. Que la ley debería ser igual para todos y que muchos están presos y despojados sin acusación fiscal y que, por lo tanto, los Humala-Heredia no deberían ser privilegiados con un tratamiento distinto es otro “argumento” ESTÚPIDO y RUIN. ¿Acaso la injusticia se convierte en justa porque muchos la padecen?

La última de las cojudeces que se esgrimen para justificar este atropello es que ahorita se fugan o se refugian en una embajada. Quienes esto afirman también para justificar el atropello fiscal y judicial es lo que en realidad desean que ocurra, ¡no nos vengan con cuentos! Pero el hecho es que ni se han fugado ni se han refugiado en ninguna parte y, tampoco, pese a toda la zarpa que les ha caído encima, hay indicios razonables que hayan pretendido hacerlo. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Que Ollanta Humala y Nadine Heredia respondan ante la justicia con un debido proceso, como es su derecho y como todos los peruanos deberíamos exigir para nosotros mismos en caso de enfrentarnos algún día ante la justicia. Mientras esto no ocurra, los Humala-Heredia no se victimizan… ¡son víctimas!


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