toggle menu

Opinión


12 Enero, 2018.

“No Marilyn, no picture!”

Hoy las actrices se han vuelto feministas y activistas. Están en todo su derecho. Pero no tienen derecho a reclamar más de lo que venden con su activismo y feminismo. Los hombre venden más. Por eso ganan más.

Hoy es mi cumpleaños; así que voy a hablar de lo que me da la gana: de mujeres. Leo que muchos en Hollywood han puesto el grito en el cielo por la diferencia salarial que existe entre los actores y las actrices con pergaminos. Diferencias abismales, dicen, por el mismo trabajo. El caso más patente y más reciente ha sido el de Mark Whalberg y Michelle Williams.

Según informa “USA Today”, el actor habría cobrado mil veces más que su colega por volver a grabar escenas de “All The Money in the World”. En realidad Whalberg cobró no solo mil veces más que Williams sino un millón de veces más que cualquier actor o actriz del plató, pues estos —a diferencia de Williams que habría facturado 1000 dólares por sus escenas extras— lo hicieron gratis. El hecho es que ningún actor o actriz de “All the money in the world” se ha quejado hasta el momento, pese a las presiones de las feministas y a la ola de histeria plañidera que inunda “la Meca del cine”.

Lo cierto es que yo ya estoy harto de tanto drama estúpido sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres. En Hollywood manda la taquilla. Y es un hecho para el que los sociólogos deberán buscar alguna explicación que los hombres son imanes de taquilla y las mujeres no. Las personas comunes y corrientes van a al cine a ver a Leonardo Di Carpio, a Tom Cruise o a Brad Pitt y no a sus coestrellas femeninas, por más que sean Nicole Kidman, Angelina Joli, Jennifer Aniston o las Kardashian.

No se trata de talento el asunto de las preferencias de taquilla. Tampoco de horas de trabajo. Michelle Williams tiene talento para regalar pero Whalberg —que tiene mucho más kilometraje en el show business desde que era el adolescente Marky Mark y que no se queda atrás como actor de polendas— vende más.

Las dos únicas excepciones que yo recuerde en la historia de Hollywood en que las mujeres ganaron de lejos más que los hombres fueron las de Elizabeth Taylor y Marilyn Monroe. En el pináculo de sus carreras las dos divas del cine batieron todos los récords de expectativa salarial. Ambas fueron por sí mismas imanes de taquilla excepcionales. Lo curioso es que las películas por las que más llegaron a cobrar fueron inéditas o fracasos comerciales.

La última película de Monroe, Something´s Got to Give, nunca vio la luz del día. La diva fue llamada por la 20th Century Fox para salvar a la compañía que estaba al borde de la bancarrota y le pagaron lo que ella pidió: el oro y el moro. Pero Marilyn ya estaba de salida de este mundo. Totalmente drogada e incapaz de trabajar, Monroe fue despedida por sus reiteradas faltas al plató y por irse sin permiso a Nueva York a cantarle el famoso “happy birthday” a JFK.

Como las escenas sin su participación ya habían sido grabadas durante dieciocho días de rodaje, la FOX pretendió cambiar a Marilyn por Lee Remick. El rechazo de su coestrella masculina, Dean Martin, fue brutal. Martin, que sabía que la taquilla dependía exclusivamente de Marilyn, pronunció la célebre frase: “No Marilyn, no picture”. Y se negó de plano a rodar con Remick, junto con todo el elenco. Luego, ante una campaña de relaciones públicas feroz de la propia Monroe, la FOX la recontrató pero la estrella se suicidó apenas unos días después dejando la película trunca.

El caso de Elizabeth Taylor estuvo estrechamente relacionado con el de Marilyn. Taylor —otro imán de taquilla sin precedentes— pidió por Cleopatra lo que quiso, dejando a su coestrella Richard Burton, el prestigioso actor teatral del Old Vic de Londres, como un pesetero. Luego se produjo el escandaloso romance entre ambos casados, las demoras eternas en la producción, las enfermedades de Taylor y un sinfín de hechos que convirtieron a Cleopatra en la película más cara de la historia y que arruinaron a la FOX. Y precisamente por eso fue que, para salvarse, la compañía había contratado a Marilyn. Cleopatra nunca logró recuperar en taquilla el enorme costo de producción de la película.

Ninguna actriz luego de Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor han sido imanes de taquilla. La muerte del star system acabó con las estrellas.

Hoy, las actrices se han vuelto feministas y activistas y se disfrazan en las galas de los premios vistiendo de negro. Están en todo su derecho, por supuesto. Pero no tienen derecho a reclamar más de lo que venden con su activismo y feminismo. Los hombre venden más. Por eso ganan más.


Etiquetas: , , , , , , , , , ,