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Opinión


5 Julio, 2018.

Negociando con el enemigo

La cooperación brindada hasta ahora por la constructora Odebrecht ha quedado al albur hasta que no se cierre la colaboración eficaz de Jorge Barata, de modo que urge que la Fiscalía una fuerzas y negocie sin titubeos con los corruptos brasileños.

Aaron Salomón

| Periodista

Así el Ministerio Público haga su mayor esfuerzo para tapar el sol con un dedo, lo cierto es que la cooperación (?) hasta ahora brindada por la corrupta empresa brasileña Odebrecht a las autoridades peruanas se ha suspendido. Sucede que la firma carioca ha dejado en el albur el pedido del fiscal Hamilton Castro –a cargo del equipo especial que investiga el Caso Lava Jato–  para interrogar nuevamente a Jorge Barata, y lo mismo ha pasado con la entrega de los archivos encriptados de la Caja 2 de la mencionada compañía (contenidos en los sistemas informáticos ‘My Web Day’ y ‘Drousys’). De acuerdo con las declaraciones del abogado de Barata Carlos Kauffmann dadas a IDL-Reporteros, la Procuraduría de Brasil no puede derivar tal información hasta que no se cierre el acuerdo colaboración eficaz del exrepresentante de la constructora en el Perú.

Kauffmann, quien en la práctica también vela por los intereses de la constructora brasileña acusada de pagar coimas a funcionarios peruanos, ha dicho además que le “preocupa” lo que ocurre en nuestro país, en referencia al reciente allanamiento del local de la empresa Polysistemas en Pachacámac, donde se ocultaba documentación de Odebrecht, a la vez que advirtió que “lo que falta es coordinación” en la Fiscalía.

Sobre lo primero, evidentemente –tal como adelantó el ministro Salvador Heresi– Odebrecht tratará por todos los medios de eludir el pago de US$1500 millones de reparación civil, de modo que al parecer estaría condicionando la colaboración de sus exdirectivos a cambio de rebajar este monto. Muestra de ello es que este miércoles los fiscales Germán Juárez Atoche y José Domingo Pérez se quedaron con los crespos hechos y no pudieron interrogar a Hilberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, director principal de la Caja 2, en marco de las pesquisas a los supuestos aportes irregulares de campaña de Ollanta Humala y Keiko Fujimori, respectivamente. Domingo Pérez confirmó a Político.pe que se encontraba en suelo brasileño: “Sí (estoy en Brasil), por disposición de la Unidad de Cooperación Judicial Internacional a cargo del doctor Alonso Peña Cabrera”.

En torno a lo segundo, razón no le falta a la defensa de Barata para deslizar que hay una clara descoordinación –por decir lo menos– en el Ministerio Público. Fuentes de la Fiscalía Antilavado, dirigida por Rafael Vela Barba, dijeron a Político.pe que la culpa de que la cooperación de Odebrecht se haya congelado es de Hamilton Castro, puesto que “él maneja todas las colaboraciones eficaces y aún no las culmina”. Los mismos informantes aclararon que dicha suspensión no afectará las investigaciones de esa Fiscalía, porque  Barata y Marcelo Odebrecht ya declararon “como testigos”. Menudo lío interno.

Dicho esto, no queda más que exigirle al Ministerio Público que se deje de tonterías y de una vez por todas sume fuerzas de tarea para negociar firmemente con el enemigo en común. No podemos ceder, nunca más, ni un centímetro a la corrupción. Ya nos han hecho cholitos por mucho tiempo.

Si los cariocas corruptores no quieren colaborar, pues habría que prescindir de sus declaraciones y empezar a atar cabos con lo ya recogido. ¿O acaso toda la investigación fiscal depende de los dichos de unos cuantos delincuentes brasileños?


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