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Opinión


4 Septiembre, 2018.

Nada es lo que parece

Quienes satanizan o santifican a los personajes involucrados por las revelaciones de los colaboradores eficaces deben respirar hondo, beber valeriana, serenarse y esperar que el Ministerio Público sopese y sustente la información recibida.

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Las revelaciones de testigos protegidos que acogiéndose a la figura legal conocida como ”colaboración eficaz” han indicado que el denunciado e investigado magistrado César Hinostroza se habría reunido en diferentes fechas con los líderes de Fuerza Popular Miguel Torres (quien, según el propio Hinostroza, sería la famosa “señora K”), Héctor Becerril y Keiko Fujimori. Asimismo, también mediante la colaboración eficaz se ha vinculado al fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, como miembro de la organización criminal “Los cuellos blancos del puerto”.

Estas informaciones han originando reacciones antagónicas entre los que piden la inmediata salida de Chávarry –con denuncia incluida contra Keiko Fujimori– y quienes dicen que todo es falso pues se trataría de una maniobra de los medios de comunicación de la mano con los caviares, para echarse abajo las posibilidades electorales de Fuerza Popular en el 2021.

Pero, ¿en qué consiste la colaboración eficaz? Esta figura descrita en el Código Procesal Penal señala que puede acogerse a ella quien habiendo cometido un delito  (y no siendo el cabecilla de la organización) reconoce sus actos y proporciona información de los hechos investigados a cambio de beneficios como por ejemplo la disminución de su pena. Pero, y aquí lo verdaderamente importante, toda la información que brinde el colaborador eficaz debe ser corroborada; es decir, comprobada por la autoridad a cargo de la investigación para que pueda ser validada y sustentada durante un proceso penal.

Por ello, quienes satanizan o santifican a los personajes involucrados por las revelaciones de los colaboradores eficaces deben respirar hondo, beber valeriana, serenarse y esperar que el Ministerio Público sopese y sustente la información recibida. Es cierto que en política no se puede poner las manos al fuego por nadie, pero tampoco se les debe condenar haciendo eco de las portadas de los diarios y formando parte de un circo mediático. Hasta el momento solo podemos tener la certeza de una cosa: nada es lo que parece.


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