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Mujer: casos de la vida real

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¿Qué fue lo que hizo que los jueces (incluido su antecesor en el cargo Richard Concepción Carhuancho) se pronunciaran con tanta contundencia y unanimidad a favor de la magistrada Elizabeth Arias Quispe?



En 2006, mientras se desempeñaba como secretaria del Poder Judicial en una sala que veía un caso relativo a Vladimiro Montesinos, la señora Elizabeth Arias Quispe fue dopada, dormida y aparentemente ultrajada por su superior jerárquico. Todo esto sucedió en la sede de la administración de justicia.

La señora Arias, a diferencia de muchas mujeres que se quedan calladas y que hablan veinte años después del drama que les tocó vivir, denunció el hecho de inmediato relatando los hechos que daban cuenta de una celebración como tantas que se producen con motivo de alguna ocasión especial en las oficinas públicas –cumpleaños, Fiestas Patrias, Navidad, Año Nuevo–. Tras el brindis de rigor, la señora Arias y otra amiga se sintieron mal, perdieron el conocimiento y despertaron en el baño con la ropa fuera de su sitio.

Las autoridades que se hicieron cargo de la denuncia, como suele suceder el el Perú, no le dieron la razón y prácticamente la responsabilizaron a ella misma de su suerte. Tener veinte años, ser agraciada y brindar con hombres maduros al parecer la hicieron culpable a ella de los hechos. Como dice el machismo imperante: “Ella se lo buscó, pues”. La señora Arias no se amilanó y siguió con su vida: estudió leyes, se graduó de abogada, hizo una maestría o varias, y se convirtió en jueza.

Y esta semana la Sala Penal de Apelaciones que declaró fundada la recusación del juez Richard Concepción Carhuancho del caso Cócteles la designó su reemplazante luego de un sorteo aleatorio. Entonces empezó una campaña ruin en las redes sociales contra la jueza Arias Quispe: primero, contra sus anteriores resoluciones que le habían dado la razón a Keiko Fujimori cuando esta solicitó hace tiempo que se declarara prescrita la investigación que llevaba en ese entonces el fiscal José Domingo Pérez y que HABÍA EXCEDIDO EL PLAZO DE LEY. Como se recuerda, el fiscal adujo la “complejidad” del caso y pidió tres años más para seguir investigando a la señora Fujimori. La jueza se lo negó; el fiscal apeló y el resto es historia conocida.

Pero el asunto de la resolución de la jueza a favor del derecho de los esposo Fujimori-Vito es después de todo opinable en el marco de la ley. Lo que NO ES OPINABLE ES LA CAMPAÑA INFAME contra el honor y la dignidad de la jueza como mujer, que ha generado la reacción inmediata de sus colegas del Poder Judicial a través de un pronunciamiento que se dio con la presencia de la presidenta de la Sala Penal Nacional, Inés Villa Bonilla, y los jueces Richard Concepción, Santos Roger Benites, Elizabeth Arias Quispe, entre otros. Los magistrados dijeron lo siguiente: “Expresamos nuestra preocupación por las últimas publicaciones vertidas en los medios de comunicación y las redes sociales que atentan contra la independencia y la dignidad de los jueces de la Corte Superior de Justicia Especializada en delitos de crimen organizado y corrupción de funcionarios. Mostramos nuestro firme rechazo a las mismas y deploramos dichas publicaciones reafirmando nuestro compromiso con el país a través del servicio de impartición de justicia, expresamos ello el día de hoy”.

La foto de todos los jueces, incluido el antecesor de la jueza Arias Quispe, Richard Concepción Carhuancho (que lo enaltece), queda para la historia.

¿Qué fue lo que hizo que los jueces se pronunciaran con tanta contundencia y unanimidad a favor de la magistrada Elizabeth Arias Quispe?

Un portal que suele difundir basura en nombre del antifujimorismo (¡y de la dignidad de los peruanos!) publicó una foto –que después se descubrió trucada y sacada de una página pornográfica– de una mujer tendida en un baño con la ropa interior fuera de su sitio como si se tratara de la jueza Arias.

La leyenda del portal NoAKeiko (que tiene como foto de portada al fiscal José Domingo Pérez con una bandera peruana) decía algo así como “del probo juez Concepción Carhuancho a la jueza de la orgía”, dando espacio a una infamia cuya fuente no sería otra que el programa de televisión Juez Justo, emitido semiclandestinamente en el año 2011, y que tenía por propósito intimidar y denigrar a los magistrados que no se plegaban a la red que había tejido para la impunidad de sus delitos Rodolfo Orellana, hoy condenado y en la cárcel por estafar al Estado. Ese “programa” así como una “revista” circulaban gratuitamente financiados por la mafia de Orellana para destruir las honras de todos aquellos que se le oponían.

Resulta increíble que en el Perú una mujer tenga que ser dos veces víctima de la violencia contra su sexo: la primera por las trágicas circunstancias que le tocaron vivir en carne propia siendo una humilde secretaria, y la segunda por ser expuesta como culpable y mal ejemplo de moral y conducta trece años después, a raíz de esos trágicos hechos del pasado, siendo jueza. Esto es, simplemente, el colmo.

Más aún resulta intolerable, por incomprensible, que NoAKeiko siga como si nada hubiera pasado, difundiendo odio a discreción, con miles de “me gusta”, y sin que los administradores de Facebook, Twitter y demás redes sociales cierren definitivamente esa cloaca cuando son tan puntillosos en cerrar las cuentas que expresan cualquier opinión que se salga del molde. ¿O el molde de facebook, twitter e Instagram es ahora la infamia?

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