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Opinión


4 Septiembre, 2018.

Ministro Oliva, ¿qué hay sobre la ineficiencia de la ejecución presupuestal?

Con un cambio ad portas de alcaldes y gobernadores regionales, la ejecución del presupuesto constituye un problema complejo de vislumbrar.

Dennis Falvy

| Columnista invitado

Alonso Segura, quien como director de Cofide fue corresponsable de la mala gestión de tal entidad (le prestó a Odebrecht, Graña & Montero y a la minera canadiense MIRL: todas pérdidas) siendo entonces presidente el viceministro José Gasha Tamashiro y permitió aumentos exorbitantes en gastos corrientes a Humala y Heredia, ahora señala que le parece bien el aumento presupuestal por encima del PBI. ¡Impresionante su demagogia! Una declaración como esta avalando el incremento de gastos corriente resulta ser bastante irresponsable: aún más cuando ha sido ministro de Economía. ¿A qué juega este señor?

Sobre el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2019-2022, el Consejo Fiscal advierte de los riesgos externos que pueden deteriorar las cuentas fiscales. En su informe del 24 de agosto último señaló que las perspectivas para el contexto internacional se han tornado inciertas, principalmente por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Aduce que el precio del cobre es muy sensible al volumen del comercio internacional y que ello tendría repercusiones negativas para las finanzas públicas. Entonces, el gasto tendría que ajustarse o no quedará otra que subir loss impuestos.

En 2006, el presupuesto marcaba s/. 50 693 millones y con Kuczynski subió a s/. 157 158 millones. El remitido al Congreso para 2019 es de s/. 168 074 millones. El gasto corriente que le gusta a Segura sube a s/. 108 610 millones, el servicio de la deuda a s/. 15 948 millones y las operaciones oficiales de crédito pasan de s/. 20 656 millones del PIA 2017 a s/. 25 013 millones. Los recursos ordinarios suben a s/. 106 797 millones… sin mayor análisis.

El ministro de Economía ha sustentado el presupuesto remitido al Congreso –con el VB del gabinete, diciendo que “supera ligeramente” los S/168.000 millones y crece 7%– señalando que tiene seis elementos que lo hacen creíble y descentralizado y que aumenta la asignación a educación y salud en un 49%, así como a combatir la violencia contra la mujer, el friaje y la anemia. Además, los gobiernos subnacionales pasan a tener 30% del presupuesto. Por supuesto, Oliva pontifica que la expectativa es que en los próximos años esto siga creciendo.

Asimismo, Carlos Oliva advierte que la Caja de Pensiones Militar y Policial no es sostenible.Que este año probablemente se tenga que inyectar unos s/. 1400 millones. Y agrega que cuando era viceministro había que financiar esa caja todos los años.

La homologación que ha hecho el Congreso está generando una presión de s/. 1200 millones. Si esa ley no es observada o derogada, constituye s/. 2.500 millones más de costo. Y Oliva nada dice del Ecuador –que ha reducido y fusionado ministerios para bajar gastos corrientes– o de Argentina –en las mismas–, menos de la ineficiencia de la ejecución presupuestal: este es el real problema mas allá de la asignación. Con un cambio ad portas de alcaldes y gobernadores regionales, constituye un problema complejo de vislumbrar. Descentralizar y gastar suena bien, pero la ejecución es otra cosa.

Y la Sunat urge de reingeniería. Continuar elevando el gasto corriente con un endeudamiento cada vez mayor resulta pernicioso para el país. Aunque eso no lo puede ver Oliva, quiere cambiar las reglas del juego y flexibilizar el despido de trabajadores del sector privado.

Qué tal ministro. Uno más.


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