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Opinión


27 Marzo, 2018.

Minería: ¿seguiremos desperdiciando oportunidades?

El cobre hace furor en el planeta: es uno de los metales más importantes de nuestra vida cotidiana y el Perú es el segundo exportador a nivel mundial, con el 19% de envíos globales. Resulta prioritario, entonces, capitalizar este posicionamiento ante una sociedad cada vez más dependiente.

“El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, frase erróneamente atribuida al científico italiano Antonio Raimondi, hoy está más vigente que nunca. El cobre hace furor en el planeta: es uno de los metales más importantes de nuestra vida cotidiana y el Perú es el segundo exportador a nivel mundial, con el 19% de envíos globales.

Resulta prioritario, entonces, capitalizar este posicionamiento ante una sociedad cada vez más dependiente del cobre. Los países desarrollados ya están seriamente encaminados hacia espacios de cero emisiones, en los que los carros eléctricos –que utilizan tres veces más este metal que los normales– serán los ilustres protagonistas.

Grandes compañías automotrices como Volkswagen, General Motors y Ford tienen millonarios planes de inversión para anticiparse a las prohibiciones de los vehículos contaminantes, anunciadas por Alemania, Francia y Reino Unido. Y a estos países rápidamente se sumarán el resto de sus vecinos por exigencia de la Comisión Europea, que también busca aumentar la fiscalidad ambiental (en línea con las imposiciones de la OCDE y el FMI).

Y mientras tanto, ¿qué estamos haciendo en el Perú? ¿Seguimos dando vueltas sin tomar estas oportunidades de crecimiento? Algunas sugerencias:

1- Así como se promueven campañas de difusión de valores o de comida para fortalecer la identidad nacional, debería hacerse una divulgación permanente –empezando por las escuelas– de las bondades de la minería como fuente generadora de riqueza. Nos ahorraríamos muchísimos conflictos sociales e interminables mesas de diálogo si la futura PEA conociera con veracidad y transparencia todos los aspectos de esta industria en el país, incluidos sus programas de Responsabilidad Social y su impacto positivo en las comunidades.

Tenemos que evitar que nuestros jóvenes estén expuestos al veneno que destilan los agitadores antimineros, a la influencia de películas tendenciosas como La Hija de la Laguna o  la terquedad a rajatabla de congresistas que solo valen por su falaz discurso. La ignorancia es nuestro peor enemigo.

2- En simultáneo, es imperativo que APCI ejecute políticas de rigurosa supervisión de las actividades de las ONG. Es conocido que se dedican a hacer activismo y a financiar manuales contra la minería formal: a los ilegales ni los tocan, aunque implique proteger la cohabitación con el narcotráfico y la trata de personas. Así de pueril puede ser su doble discurso. Que a APCI no le tiemble la mano para expulsarlas si fuera necesario; tenemos que erradicar esos complejos de que, por ser blancos y extranjeros, son ajenos de culpa.

3.- Igualmente, es inaplazable identificar NUEVOS proyectos. Salvo Colca y Jalaoca (Apurímac), que están en fase preliminar y que serán concesionados en fecha cercana, la cartera del Estado está vacía. No hemos sabido utilizar nuestra inmensa ventaja comparativa en costos de energía eléctrica y disponibilidad del recurso hídrico.

Desde el 2009, existe un Convenio entre Proinversión e Ingemett para que esta última trabaje en la identificación de nuevos petitorios mineros. Desafortunadamente, la administración pública tienen sus propios tiempos que no van en simultáneo con las urgencias del país; por ello, ha rendido pocos frutos en estos ocho años de vigencia. Es imperativo gerenciarlo mejor para optimizar los recursos asignados y que se traduzcanen nuevas oportunidades de inversión.

El Perú ya no puede seguir tropezando con las mismas piedras. Las soluciones son harto conocidas; solo falta voluntad política para su implementación.


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