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Opinión


10 Enero, 2018.

¡Memorex!

Se dicen de izquierda progresista y quieren vender una nueva imagen a punta de slogans y estrategias promocionales. No son huérfanos políticos —a diferencia de nuestro actual Gobierno— sino camaleónicos: siempre se reciclan y utilizan todas las herramientas a su alcance para acomodarse.

¿Ya nadie recuerda las aventuras antimineras de Marco Arana que paralizaron el proyecto Conga y generaron depresión y pobreza en esa región? ¿Nadie conoce su férrea oposición a la instalación de antenas celulares, en desmedro del desarrollo y de la conectividad de Cajamarca? ¿No queda vestigio de la forma descabellada y absurda como satanizó la minería formal a través de la película La Hija de la Laguna, en la que tuvo un rol protagónico?

¿No hay reminiscencias de la forma en que categorizó el terrorismo como de bajo riesgo para el país, con motivo de la excarcelación de Maritza Garrido Lecca? ¿Olvidamos que entró raspando al Congreso por una diferencia de 53 votos frente a su compañero de partido Juan Regalado, por lo que su representatividad es bastante frágil? ¿Silenciaremos que no tuvo ningún empacho en apoyar a PPK en las elecciones del 2016, a quien hoy considera moralmente incapacitado para regir los destinos del país?

Recordemos también que hoy, martes 9 de enero de 2018, votó en contra de la ley que prohíbe la postulación de condenados por terrorismo, corrupción, narcotráfico y violación sexual a cargos de elección popular. Vergonzante decisión para proteger a sus amigos, camaradas y terroristas.

Y como muy tempranamente Arana ha sido designado candidato a la presidencia, asumimos que se trata del típico costo de oportunidad. Ya que las alianzas en la izquierda son muy poco confiables, probablemente se trato de “ahora o nunca”. Sin embargo, falta demasiado. Tanto protagonismo desesperado, presencia matutina y nocturna en programas políticos y primeras planas de la prensa local solo le generará desgaste y podría jugarle en contra.

Coincido con Juan Sheput cuando señala que esta nueva solicitud de vacancia es “oportunismo electoral”. El Congreso ya se pronunció, y en la medida de que no existan nuevas causales resulta ocioso (y manifiestamente ilegal) solicitarla: nada la justifica, y más bien está minando la gobernabilidad del país y la supuesta “reconciliación”. Todo a cambio de algunas portadas, líneas y tuits, porque lo ha hecho a sabiendas que no tendrá ni apoyo ni éxito.

Dudo que Marco Arana llegue algún día a la presidencia. Quizás se inspira en Fernando Lugo, el obispo que ocupó la presidencia de Paraguay de agosto del 2008 hasta junio del 2012. Sin embargo, habría que recordarle que “su excelencia reverendísima” paraguaya también es mortal y cometió errores: fue penosamente destituido por el Congreso tras un juicio político por mal desempeño de funciones y corrupción. No es el mejor ejemplo a seguir, señor Arana

Asumimos que no querrá experimentar la vacancia en carne propia. Mejor cuídese de las Verónikas  y de su propia gente, que seguramente serán sus principales detractores en esta larga campaña que le espera por delante.

Me vienen a la mente las optimistas declaraciones de Marisa Glave en junio de 2016: “El FA ha terminado este proceso electoral con un importante capital político. Le hemos demostrado al país que somos una izquierda progresista que realmente quiere cambios y justicia”. Dos meses más tarde, por egos inflados y soberbia, el exitoso FA se dividía y el progresismo simplemente se mostraba como un concepto populista y vacío. Así son, una diáspora por convicción; la segmentación es parte de su esencia.  La lucha de poderes internos siempre los agrieta y los debilita.

Los “mismos de siempre” tienen pocas chances, pero sí debemos temerle al factor sorpresa. Justamente, Gregorio Santos acaba de declarar que “el indulto obliga a la unidad de las izquierdas”, denunciando también que existiría una alianza entre los grupos de poder para blindarse ante las investigaciones por corrupción.

¡Qué caradura! Los peruanos no podemos olvidar que es tan corrupto como los que acusa: tiene un proceso en curso por los presuntos delitos de cohecho pasivo propio, colusión y asociación ilícita para delinquir, por haber favorecido a amigos y allegados en la adjudicación de varias obras públicas en Cajamarca durante su gestión como gobernador regional. Empero, luego de treinta y seis meses de prisión preventiva está libre por incapacidad del diletante Poder Judicial, y hace proselitismo generando encono y convocando marchas para perturbar la visita del Papa. En fin, sigue agraviando porque es lo único que sabe hacer bien.

Dícese de izquierda progresista, igual que se dice Marisa Glave y todos aquellos que quieren vender una nueva imagen a punta de slogans y estrategias promocionales. No son huérfanos políticos —a diferencia de nuestro actual gobierno— sino camaleónicos: siempre se reciclan y utilizan todas las herramientas a su alcance para acomodarse. Sustituyen banderas y causas, y por eso nunca debemos olvidar su pasado ni sus actos.

Las palabras se las lleva el viento: lo importante es lo que realmente son y el daño que son capaces de hacer. ¡Pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, con mayor oprobio aún!


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